Objetivos para la sostenibilidad del Partido Popular

Alberto Valdés

Con este reportaje pretendemos recordar los objetivos que el Partido Popular se marcó durante la campaña electoral, en las pasadas elecciones de 2011, para interpretar y dar solución a los diferentes problemas medioambientales a los que se enfrenta España. A través de las iniciativas incluidas en su programa electoral, indagaremos en cómo ha afectado el tiempo a dichas ideas y cuál es el estado en el que se encuentran actualmente.

En su programa electoral, el PP reúne todas sus propuestas bajo el título de “Respetuosos con el medio ambiente”, que empieza, a modo de introducción, con un breve diagnóstico. En este pequeño prefacio encontramos referencias a la diversidad biológica de España, a la sensibilidad frente a  problemas medioambientales, dada su situación geográfica, y a “la degradación del suelo y la costa”. A la vez que considera que “las políticas para mitigar el cambio climático siguen siendo ineficientes”.

Playa de las Teresitas, Tenerife. Ejemplo de entorno natural amenazado por malas políticas de crecimiento. Fotografía Alberto Valdés.

Para solucionar estos problemas, el partido en funciones de gobierno se marcó numerosos objetivos, y hasta doce medidas para llevarlos a cabo. Entre sus principales preocupaciones podemos encontrar: el reto de “definir una política medioambiental de carácter nacional que facilite la vida en entornos saludables y sea factor de generación de empleo.”, el propósito de “avanzar hacia una economía más sostenible, baja en carbono […] y reducir nuestra huella ecológica” o la necesidad de “Gestionar eficazmente nuestro patrimonio forestar […] contribuyendo a disminuir el número e intensidad de los incendios forestales”

Ahora bien, dos años después de que el Partido Popular consiguiera la mayoría absoluta, ¿cuál es el estado actual de dichas propuestas?

En primer lugar, empezando por el objetivo de definir una política medioambiental de carácter nacional, no solo observamos que no existe tal medida, ni tan siquiera a nivel autonómico, sino que incluso la Unión Europea ha amenazado a España con una multa millonaria por no respetar los niveles máximos permitidos de dióxido de nitrógeno (el humo resultante de la combustión en los vehículos diesel). Los principales puntos “negros” de la geografía española se encuentran en la Comunidad de Madrid, con el “record” nacional, la Ciudad de Murcia, el área de Barcelona y el Vallés-Baix Llobregat.

En segundo lugar, el intento de crear una economía más sostenible dejó de parecer real cuando el Ministerio de Industria, bajo la tutela de José Manuel Soria, autorizó a Repsol a instalar plantas petrolíferas cerca de Canarias. Después de meses de protesta, en los que el Tribunal Supremo desestimó la petición realizada por el Gobierno de Canarias para detener las prospecciones, el plan sigue avanzando ante la queja de numerosos colectivos canarios, que ven en esta medida el posible final de muchos de los entornos marítimos protegidos de las islas.

Y en tercer lugar, el patrimonio forestal no ha visto disminuido el “número e intensidad de los incendios” como pretendían los populares. Es más, en los dos primeros años de gobierno, los recortes en salarios y materiales para la preservación de los montes, han ido aumentando progresivamente. Así lo avisaron sindicatos como UGT el pasado verano, indicando que el recorte general en medios para la prevención de incendios había caído hasta un 15% menos. Comisiones Obreras, por su lado, volvió este verano a remarcar que por tercer año consecutivo, la previsión de gasto en materia de prevención y extinción de incendios forestales desciende en relación con el gasto que venían efectuando los gobiernos autonómicos antes del inicio de la crisis, y advierten del riesgo de perder más hectáreas forestales a consecuencia de los incendios forestales, lo que conlleva cuantiosos daños económicos y una incidencia social grave.”

En definitiva, España necesita ideas y propuestas reales asentadas sobre verdaderas intenciones, no palabras que acaben diluyéndose en el tiempo. Tal es el caso que analizamos, en el que el Partido Popular supo proponer, durante la campaña electoral, ideas que muchos colectivos ecológicos defenderían, pero una vez más, faltó “el empujón” final para que estas se llevaran a cabo. Es necesario que la clase política española tome conciencia de la importancia que tiene el hacer un buen uso de los recursos naturales de los que disponemos, así como el fundamentar las estructuras sociales sobre pilares sostenibles que puedan proporcionarnos modelos de crecimiento adaptados a los límites del planeta. Porque de seguir así, aplicando medidas cortoplacistas basadas en la irresponsabilidad ecológica, acabaremos perdiendo la influencia del sector terciario, sobre el que se asienta gran parte del volumen total de negocios en España, debilitando aún más la economía del país, sus posibilidades de futuro, y la “herencia natural” que dejaremos a las nuevas generaciones.

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