Hacia la economía verde

Andrés Stumpf

Economía verde es, según PNUMA (Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente) aquella que resulta del “mejoramiento del bienestar humano e igualdad social, mientras que se reducen significativamente los riesgos medioambientales  y la escasez ecológica”.

Foto de: veoverde.com

Foto de: veoverde.com

El pilar fundamental de este tipo de economía es llevar a la práctica lo que se da por hecho en la mayor parte de los modelos económicos que conocemos, el uso eficiente de los recursos, sólo que, en vez de enfocados a maximizar los beneficios a cualquier coste, enfocados a emplear solo los justos para mantener un nivel de producción deseada. Para ello se requiere un alto grado de tecnología e inversión, conseguido a través de incentivos al I+D, y seguir las órdenes correctamente.

Desde el año 2008 PNUMA ha puesto en marcha distintas iniciativas de investigación con tres fines marcados:

–          Analizar los retos y oportunidades en sectores verdes específicos, como la agricultura, las ciudades, la pesca, los bosques, los edificios verdes, la industria, la energía renovable, turismo, transporte, gestión de residuos y del agua.

–          Generar análisis cuantitativo y en desarrollar modelos macroeconómicos que evalúen el impacto de las inversiones verdes,

–          Identificar las condiciones y opciones de política que permitan lograr un cambio hacia una economía verde.

Todo esto confluyó en la Cumbre de la Tierra Río+20, en junio de 2012, en la que se avanzó en la materia y se expusieron una serie de preocupaciones normales, como lo costoso que puede ser para las pequeñas y medianas empresas el orientarse hacia una economía verde. La importancia de este contratiempo radica en los problemas que se pueden generar a la hora de “enverdecer” la economía de países como España, que según el Retrato de de las PYME 2013, tiene su núcleo empresarial compuesto en un 99,88% por este tipo de negocios.

A pesar de ello, los pronósticos son buenos. El último informe de PNUMA (aún sin traducir al castellano), prevé que el comercio de productos certificados y de bienes y servicios ecológicos vaya en aumento en términos absolutos, poniendo como ejemplo el mercado internacional de tecnologías de eficiencia energética y de bajas emisiones de carbono, en el que se incluyen las energías renovables, casi se triplicará para el año 2020, alcanzando los 2,2 billones de dólares.

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