#AcciónPobrezaEnergética

Laura Sáez y Andrés Stumpf

#AcciónPobrezaEnergética fue el hashtag con el que la concentración empezó a fraguarse días antes del 23-O.  Actualmente, la crisis lastra las economías domésticas de una parte importante de la población española, y el sector energético no deja de subir el precio de la electricidad. Ahora ha llegado la reforma energética, con su polémico “peaje de respaldo”, para hacer explotar definitivamente a la población.

El impuesto sobre el autoconsumo de energía ha sido la gota que ha colmado el vaso y numerosas organizaciones, coordinadas por la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético,  intentaron, a través de las redes sociales, movilizar a la mayor cantidad de gente posible para dar voz a su descontento.

En la capital de España, y de forma simultánea muchas más ciudades del país, comenzó la concentración a las 20:30 en la Puerta del Sol. Con puntualidad, todos los asistentes comenzaron a clamar contra Unesa (Asociación Española de la Industria Eléctrica), contra el ministro de Industria, José Manuel Soria, y, en general, contra el Gobierno en su Conjunto.

Vela en mano y manta al cuerpo, símbolo del calvario que pasará una de cada diez familias este invierno por no poder costear la electricidad en su domicilio, se procedió a la lectura del manifiesto. Una arenga que hizo venirse arriba a los asistentes a la concentración mientras proseguían las protestas.

Pero la euforia desapareció proporcionalmente a como había llegado. Habiendo transcurrido una media hora escasa de concentración, el cuerpo nacional de policía procedió a tomar los datos de José Vicente Barcia, coordinador principal de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, advirtiéndole de que o desconvocaba la reunión o procederían a encausarle.

Ante esto, Barcia desconvocó la manifestación, pero instando a los asistentes a permanecer ahí por su cuenta. Este fue el motivo de que se prolongasen las advertencias de la Policía hasta que Barcia no tuvo más remedio que abandonar la aglomeración ciudadana.

Antes de marcharse, concedió una breve entrevista a nuestro medio en la que calificó de éxito la concentración que había contribuido activamente a convocar. Tras su partida, la reunión no tardó en apagarse y desaparecer. Miles de personas salieron a la calle para protestar contra la pobreza energética, según los datos de Barcia, aunque únicamente pudimos ser testigos de los algo más de cien que se manifestaron en Madrid.

Si el número de concentrados fue similar en todas las demás ciudades convocadas, sin duda se trata de un dato bastante plausible. A pesar de ello, la nota negativa fue la escasez de jóvenes entre los asistentes, y la desinformación de la situación energética en aquellas personas que se encontraban casualmente en el entrono, pero no tenían idea del porqué de aquella aglomeración.

Queda mucho camino por recorrer en este ámbito. Se trata sin duda de un buen comienzo, pero debe ir a mucho más si se busca que se haga eco de esto y las protestas lleguen a las instituciones.

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