La naturaleza merece ser retratada

Alberto Valdés    

La fotografía ha servido como vehículo de comunicación y expresión a lo largo de toda su historia, evolucionando en el tratamiento y la especialización de los diferentes temas que componen la realidad en la que vivimos. Actualmente existen premios a la mejor fotografía de carácter informativo como el Word Press Photo, existen museos como el MOMA de Nueva York que acoge exposiciones ligadas al arte moderno, y existe también un premio a la fotografía naturalista, el trofeo que otorga el Museo de Historia Natural de Londres: “Wildlife Photographer of the year”.

El ganador de la edición de este concurso en 2013 fue Greg du Toit (Sudáfrica 1977) con una fotografía que muestra la majestuosidad de los elefantes, en un intento por indagar en lo que el propio autor denomina “x-factor”. Bajo este concepto, que él mismo reconoce como subjetivo, no se trata de ningún hecho científicamente constatable, du Toit intenta mostrar un carácter oculto de la naturaleza animal y que él mismo dice reconocer en otras especies como los caballos, los delfines o los humanos.

Fotografía ganadora del “Wild Photogapher of the year 2013”. Autor Greg du Toit.

“Elephants have it. Dolphins have it. Horses have it. They all have a tangible energy, a cognizance if you like, one that resonates on a deeper level with the human spirit. I like to refer to this as the ‘animal ex-factor’. It is not a scientific term by any stretch of the imagination and is most often referred to with reference to certain charismatic singers, dancers, models and even politicians (especially our Kenyan friend Mr Obama).”

Más místico que real, du Toit aprovechó una estancia de 22 meses en el sur de Tanzania para acercarse al modo de vida de estos grandes mamíferos consiguiendo imágenes espectaculares que le han llevado a obtener uno de los reconocimientos más importantes en el área de la fotografía natural. El veredicto del jurado se basó en el tratamiento que el fotógrafo realizó de la escena al escoger una velocidad de obturación baja, que permite retratar el movimiento del elefante en primer plano como si de un ente fantasmal se tratase, el diafragma cerrado, para conseguir que el enfoque no dejara fuera al resto de los elefantes de esta “comunidad”, y el tratamiento del color, que refuerza el áurea mística que tiene implícita el concepto del “x-factor” buscado por Greg du Toit.

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