El ser humano es el único animal que mata por placer

Laura Sáez

Nos consideramos el animal más inteligente del planeta, y eso nos da sensación de poder. Destrozamos bosques para crear nuestras ciudades, todo aquello que tengamos delante por un poco de petróleo, matamos animales para adornar nuestro salón con sus preciosas pieles, torturamos a otros animales sólo por diversión… Y esperamos que esto no nos repercuta de ninguna manera, porque somos los amos y señores del mundo.

BLACKFISH-poster

Blackfish, de Gabriela Cowperthwaite, nos habla de esto a través de la historia de Tilikum, una orca macho que causó la muerte de tres personas, una de ellas su entrenadora. Capturado en 1983, cuando tenía apenas dos años, Tilikum fue apartado del mar y arrastrado a una vida en cautividad. Las orcas son animales con un sistema social muy desarrollado, incluso más que el humano. Los machos se mantienen siempre a una distancia prudencial de la hembra, excepto para reproducirse. Con 6,9 metros de longitud y un peso de 5.600 kilos, “Tilly” no tenía espacio suficiente para mantener la distancia, lo que hacía que las hembras con las que convivía no le trataran del todo bien. Si a esto le sumamos que no podía apenas nadar, no es de extrañar que desarrollara un estado de psicosis.

El 21 de febrero de 1991 tuvo lugar el primer incidente, en Sealand, que acabó con la muerte de su entrenadora. En 1992 fue trasladado a SeaWordl, en Florida, tras el cierre de Sealand. El equipo pensó que sería bueno para “Tilly”, que en SeaWorld tenían piscinas más grandes, más comida, sabían más… En definitiva, para ellos Tilikum se iba a Disneyland. Pero las imágenes de este documental y su aleta caída no dicen lo mismo. El 6 de junio de 1999 tuvo lugar el segundo incidente, y Tilikum estaba en la escena del crimen. Sin embargo, las investigaciones determinan muerte por ahogamiento y que, posteriormente, la ballena lo consideró un juguete. El tercer incidente, determinante en la vida de Tilikum, tuvo lugar el 24 de febrero de 2010. La orca mató a Dawn Brancheau, una entrenadora con 16 años de experiencia. Aunque el 30 de marzo de 2011 reintegraron a Tilikum, se le guía con mangueras de presión y no se permite a los entrenadores entrar en la piscina si está él.

Al contrario de lo que se piensa, las orcas no son agresivas por naturaleza. Como cualquier animal, mata para comer, o para defenderse. Son animales tan dóciles como los delfines, pero con 48 afilados dientes para asegurarse de que nada puede hacerles daño. Nosotros, los humanos, podemos hacerles mucho daño, y este documental lo demuestra. Una vez más, es evidenciado que todo lo que hacemos a la naturaleza nos repercute, de un modo u otro. Si aún no nos hemos dado cuenta, es que no somos tan inteligentes como creemos.

Pero el documental no se centra sólo en la historia de “Tilly”, sino en el maltrato general que reciben estos animales en cautividad. No se respeta sus vínculos familiares, su esperanza de vida está reducida a la mitad que si vivieran en libertad, y la inclinación de casi un 100% de su aleta demuestra que sus entrenadores saben mucho de entrenar, pero nada del complejo sistema emocional de las orcas. 

Es un documental imprescindible, que este año 2013 ha ganado el premio a mejor documental del festival Sundance. Es recomendable verlo en versión original sin subtítulos, dado que no se corresponden.

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