La melodía de nuestra basura

Laura Sáez

Cuanto más desarrollado es un país, más residuos produce. Cuanto más desarrollado es un país, menos basura se ve en sus calles y ciudades. Entonces, ¿dónde van esos residuos que no dejan de crecer? La respuesta es sencilla, a los países en vías de desarrollo.

Occidente siempre ha cogido todo lo que necesitaba de otros países más ricos en recursos naturales, y se ha deshecho de todo lo que le sobraba en los países menos desarrollados. Con el avance de las nuevas tecnologías y la obsolescencia programada, la producción de residuos se ha acelerado enormemente los últimos años. La ONU estima que, en Occidente, se producen entre 20 y 50 millones de toneladas de residuos, sólo de productos electrónicos, al año.

El problema de estos residuos es que contienen materiales tóxicos, como el plomo, el níquel, el arsénico o el mercurio. Esto se traduce en un riesgo sanitario para aquellos que estén cerca de los vertederos o incluso trabajen en ellos buscando otros materiales más valiosos, como el oro, la plata, el platino o el cobre. Esto se traduce en explotación de muchos niños, ya que en una tonelada de residuos electrónicos se pueden encontrar hasta 150 gramos de oro.

Según el último informe publicado por el PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente), al año se están generando cerca de un millón de toneladas de basura de este tipo en África occidental, y advierte de la necesidad de promover el manejo adecuado de esta basura, por el bien de la salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS), por su parte, advierte de que el reciclado de estos materiales, o su eliminación, podrían suponer “una seria amenaza para la salud humana y el medio ambiente”.

Pero no debemos olvidar que no sólo enviamos los residuos electrónicos que producimos, son de todo tipo. En total, cada persona genera unos 500kg de basura al año. Algunos de esos residuos se procesan en las plantas de reciclaje del propio país, pero la gran mayoría se envía, muchas veces de manera ilegal, a países en vías de desarrollo.

Cuando tenemos más de lo que necesitamos, los seres humanos tendemos a ser destructivos. Pero cuando no tenemos nada, somos creativos. Y un claro ejemplo de esto es el video “The world send us garbage. We send back music”, de Flavio Chavez. En él se refleja lo que ocurre en la ciudad de Cateura, en Paraguay.

Un vídeo que, sin duda, le hace a uno replantearse la cantidad de bienes innecesarios que se compra por capricho y que, realmente, no llegan a hacernos felices. Que de una práctica tan horrible como deshacernos de la basura en lugares donde no pueda molestarnos salga música es una interesante paradoja.

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