Niños contaminados

Virginia Villaplana – Artículo de opinión

Tras dos semanas asistiendo a pruebas en una consulta de alergología que se asemejaba más a una guardería que a un hospital, las preguntas empezaron a asomarse a mi cabeza. “Se ve que vas un poco tarde para hacerte pruebas”, me decían, porque es impactante cómo del total de los adultos presentes en la sala de espera, aproximadamente el 80% eran los padres de esos bebés o niños menores de cinco años que jugaban con los cochecitos del rincón de juegos, o pintaban un dibujo del rey Baltasar para decorar las blancas paredes hospitalarias.

Alergia infantil: dermatitis atópica/ Autor: Jaro.p, Algunos derechos reservados.

“Tuve que traer emperador para ver si era ese tipo de pescado el que le daba reacción”, contaba una de las madres a otra. “Pues al mío le han dicho por fin que es alérgico a la leche, pero es que lleva desde los seis meses vomitando”. Y cada día se veían numerosas caras nuevas de madres y padres con todo tipo de alimentos en tupperwares,  y niños con diferentes síntomas alérgicos.

¿A qué se debe esta gran explosión de alergias en los niños? Pues bien, la exposición a sustancias tóxicas que han sido utilizadas masivamente en la industria y agricultura desde los años 50, tras la Segunda Guerra Mundial, tiene mucho que ver en esto. Por ejemplo, restos de plaguicidas como el DDT están presentes en el 100% de la población estudiada, según la investigación que llevó a cabo la Comunidad Autónoma de Cataluña. Los niños y bebés tienen un sistema de detoxificación y eliminación aún escasamente desarrollado en comparación al de los adultos, por lo que sus órganos son más sensibles. También necesitan mayor aporte de oxígeno y nutrientes para poder crecer a un rápido ritmo especialmente en su etapa más temprana de vida, por lo que inhalan, ingieren y absorben mediante la piel más sustancias tóxicas medioambientales por kilogramo de peso que un adulto. Además, su predisposición natural a chupar y mordisquear los objetos o gatear por el suelo, hace que el contacto con componentes tóxicos o contaminantes de polvo, tierra y aire les afecten más directamente.

Según la OMS, alrededor del 65% de las enfermedades infantiles tienen su origen en la contaminación y degradación del medio ambiente. Pero ya no hablamos únicamente de alergias, asmas y deficiencias respiratorias –que afectan al 10% de la población infantil del continente-, sino que contaminantes como los neurotóxicos tienen repercusión en deficiencias del neurodesarrollo tales como problemas de aprendizaje, hiperactividad, incidencia de autismo o retrasos mentales, que alcanzan cifras alarmantes en los países industrializados. Por si esto fuera poco, también entra en juego aquí una de las enfermedades más duras actualmente: el cáncer. “Se estima que los factores ambientales están asociados al 98-99% de todos los cánceres”, según Dolores Romano Mozo Coordinadora del Área de Riesgo Químico del Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS), quien además añade el dato de 900 casos nuevos de cáncer cada año en España, entre niños y adolescentes hasta 14 años.

Si los padres que se encontraban hoy en esa consulta de alergología leyesen estos datos, quizá dejarían de creer que los actos de las generaciones presentes tendrán repercusiones en las generaciones futuras. Tal vez dejarían atrás los planteamientos lejanos y empezarían a pensar que esas generaciones presentes son ellos mismos, y las nuevas, son sus propios hijos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s