Qué difícil es ser ecologista

Sara Ramos – Artículo de opinión

Llevo pensando en esto desde que acudí a la Feria de BioCultura 2013 y asistí a la charla de Carolina Punset.

En la Feria había muchísimos puestos con todo tipo de productos, como ya contamos desde Eco2. Eran muy diversos, pero, en general, tenían un elemento en común: el precio. Y es que  una tableta de chocolate con fresas costaba tres euros y  botellita de zumo de arándanos, ocho. Son precios prohibitivos.  Casi nadie está dispuesto a pagar ocho euros por un litro de zumo, por mucho que les gustase.

Feria BioCultura de Barcelona. Fotografía de AnimaNaturalis. Algunos derechos reservados

Esto en parte se debe a que muchas veces convierten los productos ecológicos en productos gourmet y, con ello, suben el precio. Es cierto que, tal vez, pueda ser más caro conseguir una buena cosecha utilizando sólo ciertas técnicas y evitando muchos pesticidas y productos químicos; pero, además, los gobiernos no favorecen para nada los huertos ecológicos y conseguir tener un certificado de huerto ecológico cuesta tiempo y dinero, pues hay que pagar por obtenerlo. Carolina también habló de esto y de que había muchas formas de evitarlo; la principal consistía en ir a pequeños mercados como el que ella había montado (EcoAltea) en la que se evitaban los intermediarios y los productores vendían a los consumidores directamente su producto. En la mayoría de los mercados locales también ofrecen productos que, si no son ecológicos, al menos sí que son mucho más naturales que los que se venden en las grades superficies.

No sólo se da este problema con los alimentos, sino en casi todos los ámbitos de nuestra vida. Un pantalón de algodón o de lino natural puede costar, tranquilamente treinta euros, mientras que los costes de producción son muchísimo menores. Y peor es el caso del que, desde mi punto de vista, es el más sangrante: en una papelería, un paquete de folios reciclado cuesta casi el doble que uno de hojas blancas. Lo mismo sucede con las libretas, las carpetas, los archivadores… Y algo similar ocurre en las fotocopiadoras, ya que no todas imprimen con papel reciclado, y aquí expongo mi situación personal: en mi ciudad, la tienda que sólo fotocopia con hojas blancas cobra a 0.02 céntimos la fotocopia (2 euros las cien hojas); mientras que aquélla que sí lo hace las cobra -sean en el tipo de papel que sea -a más de cinco céntimos (5.6 euros las cien hojas). La impresión de una hoja no supone una gran diferencia, pero si tienes que imprimir una gran cantidad, el precio varía, y mucho.

Continuando con el tema del papel reciclado, hay muchos organismos del Gobierno que no utilizan este papel. No puedo englobar aquí a todas las delegaciones, pero, sinceramente, en ninguna de las que he estado o en las que he preguntado, se utiliza papel reciclado. En alguna ni siquiera podían imprimir a doble cara hasta el año pasado.

Los contenedores son un tema aparte. Yo tengo la suerte de tener los cuatro muy cerca de mi casa, pero no ocurre así con todos. “Yo no reciclo papel porque no tengo ningún contendor azul cerca” es una excusa que me han dado en numerosas ocasiones. Además, sinceramente, entiendo a la gente que no recicla papel o vidrio por el auténtico coñazo y perdonadme la expresión, que supone hacerlo. El contendor de papel y cartón cuanta con un rectángulo bastante amplio, ideal para tirar cajas de cartón dobladas, pero no tanto si tienes bolsas o cajas llenas de papel, pues éstas no entran por ese agujero al contendor. En varias ocasiones he tenido que abrir cajas e ir vaciándolas poco a poco. Al lado nos encontramos con el contenedor de vidrio, con una forma semiovalada y un precioso circulito en el medio, que es el único hueco para tirar las botellas, con lo que se nos obliga a ir tirándolas de una en una, y si alguien quiere tirar 20 ó 30, sin duda, tiene entretenimiento para rato.

Con este panorama, ¿cómo se va a sentir la gente atraída por el ecologismo? Si en una feria de consumo ecológico los precios son desorbitados, si tiene el mismo producto a la mitad de precio que el reciclado, si le lleva quince minutos sacar la basura, si el Gobierno no predica con el ejemplo…

Artículos relacionados

Carolina Punset: “Si acabamos con la naturaleza, acabamos con nosotros”

Revolviendo en la basura

Un paseo por BioCultura 2013

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s