La sostenibilidad está en los edificios

Laura Sáez

Aunque parece que las grandes compañías energéticas no se cansan de poner trabas a las renovables, la arquitectura y la construcción no dejan de buscar alternativas para consumir menos y hacer que los edificios sean más eficientes.

Así surgen los edificios de energía casi nula o de baja energía. Tanto para la vida familiar como para oficinas, permiten un máximo confort sin necesidad de recurrir a sistemas de calefacción tradicionales o refrigeración activa. Son edificios muy bien aislados, con puentes térmicos mínimos, que pretenden limitar la demanda de energía para calentar o refrigerar a 15kWh/m2 al año. Como consecuencia, tenemos una huella medioambiental mucho menor.

Para construir estos edificios hay que tener en cuenta la situación geográfica y la orientación en la que se va a recibir más luz solar, entre otras cosas. Resulta evidente que, en función de la situación del edificio, debe estar más preparado para guardar el calor o para mantener cierta refrigeración. De modo que, en los climas cálidos, la inversión se recupera mucho antes que en los climas fríos.

De estos edificios derivan otros aún más ambiciosos, que son los edificios de energía positiva, es decir, que producen anualmente más energía de la que consumen. Como los anteriores, aportan a sus inquilinos el máximo confort. Del mismo modo, necesitan un sistema de aislamiento muy eficaz, además de incorporar sistemas para generar más energía de la que se consume.

La energía sobrante, según Inés Leal, arquitecta y directora de Construible, se incorporaría a la red para que la vivienda pueda usarla cuando aumente la demanda o para que pueda ser utilizada por otros edificios. A pesar de las evidentes ventajas económicas y ecológicas, estos edificios se enfrentan a retos políticos y normativos, como la necesidad de un cambio en el modelo energético.

En algunos países estos edificios ya son una realidad, como ocurre en Francia. El edificio “Bonne Energie”, construido por Grenoble, consigue generar más energía de la que consume gracias a sus placas fotovoltaicas. Mediante el sistema “botón térmico” se cierran totalmente las ventanas por la noche, consiguiendo que sólo se pierda 1ºC de su temperatura. Gracias a este y a otros avances, este edificio consume 41.300kW/h al año, mientras que genera 47.500 Kw/h.

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