Quién es el verdadero animal peligroso

Laura Sáez

Hay dos cosas que nos hacen actuar irracionalmente: el miedo y la avaricia. Los tiburones provocan en el ser humano estas dos emociones; y ya sea porque les consideramos peligrosos, o porque gracias a ellos podemos aumentar nuestra fortuna, masacramos a estos animales marinos.

La película “Tiburón”, de Steven Spielberg, aumentó la selacofobia, es decir, el miedo irracional hacia estos animales. Y es irracional porque, mientras que se estima que cinco personas mueren al año por un ataque de tiburón, más de 100 millones de tiburones mueren anualmente a manos de los humanos. Visto lo visto, cabría preguntarse quién es el verdadero animal peligroso aquí.

Son muchas las causas económicas que impulsan la caza indiscriminada de estos animales. La aleta de tiburón es muy codiciada por la famosa sopa de aleta de tiburón, un manjar en China y a la que se le atribuyen cualidades como hacer inmune a ciertas enfermedades a quien la tome. Según Oceana, España lidera este mercado, abarcando el 95% de las exportaciones europeas. Un plato de sopa de aleta de tiburón puede costar hasta 100 dólares, por lo que su rentabilidad es incuestionable. Sin embargo, los tiburones están condenados a morir lentamente sin su aleta, ahogados, mientras que se hunden en el fondo del mar.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que muchos mueren por pesca accidental, atrapados en redes. Aunque algunos de ellos pueden llegar a sobrevivir, estudios muestran que el 75% no lo consigue. Además, se acusa a los tiburones de quitar trabajo a los pescadores, ya que se comen algunos de los peces que ellos esperan pescar. Y la solución a este problema es eliminarlos, siguiendo la lógica de que sin tiburones habrá más peces. Pero resulta ser al revés.

La sobrepesca de estos depredadores afecta a la conservación de los arrecifes de coral, ya que su disminución implica también la disminución de otros peces herbívoros. Tras un estudio realizado por un equipo de científicos de Canadá y Australia en arrecifes a 300km de la costa australiana, donde van pescadores indonesios, los resultados demuestran la necesidad de restaurar y conservar las poblaciones de tiburones para proteger así a los arrecifes.

La población de los tiburones tarda mucho en recuperarse para lo rápido que está disminuyendo, dado que tardan veinte años (en ocasiones, más) en alcanzar la madurez sexual. Además, en comparación con otras especies marinas, generan pocas crías al reproducirse. La especie de tiburón más amenazada es el martillo, que en las últimas dos décadas ha visto su población reducida en un 89%. Desde 2010 su pesca está prohibida en España por el entonces Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino.

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