Los “apagones protesta” podrían estar beneficiando a las empresas elécrticas

Andrés Stumpf

La actuación de las grandes empresas energéticas tiene en vilo a una parte considerable de la población que está dispuesta a llevar a cabo acciones para reflejar su descontento y luchar por cambiar la situación. La amenaza de la subasta Cesur de encarecer la tarifa eléctrica hasta en un 11%, aunque tras la intervención del Gobierno se haya quedado en un 2,3%, fue la gota que colmó el vaso tras un año complicado de reforma energética, ataque a las renovables e importantes subidas de luz.

Por este motivo, el 30 de diciembre de 2013, FACUA convocó un “apagón protesta” a través los hashtag #apagon30D y #yoapagolaluz en la red. Esta reivindicación, bajo el lema “Por solidaridad. Por dignidad. Porque todavía estamos a tiempo de cambiar las cosas”, planteaba a todos los participantes que dejaran de consumir energía eléctrica durante una hora (a las 19:00, horario peninsular).

El objetivo de todo esto pasaba por asustar al oligopolio energético con una amenaza de pérdidas económicas y una caída de la demanda notable que reflejara el descontento de la población. Sin embargo, según analiza Antonio Calvo Roy, presidente de la  Junta Directiva de la Asociación Española de Comunicación Científica (AECC), este tipo de movilizaciones lo único que consiguen es aumentar los beneficios de estas empresas.

Calvo Roy, tras dejar claro en su artículo que no le precisa ningún cariño a las empresas energéticas, procede a argumentar el porqué de su controvertida afirmación: “En el sistema eléctrico se juega con una sustancia, la luz, que hay que producir en el mismo instante en el que se necesita, porque no se puede almacenar en grandes cantidades (…) Y, sobre todo, es necesario mantener siempre el equilibrio entre oferta y demanda(…) Frente a una situación anómala (…)  REE (Red Eléctrica Española) tiene que asegurase de que no se va a producir una situación de desequilibrio grande entre oferta y demanda que origine un apagón nacional, problema social de primera magnitud y de consecuencias económicas más que notables. Para controlar ese riesgo REE ordena que funcionen más centrales que estén dispuestas a subir o bajar producción muy deprisa, un servicio por el que las empresas cobran más. Esa hora del día 30 (…) habrá más centrales funcionando por si pasa algo, y cobrando por ello sus muy buenos dineros. Es decir, que lo que puedan perder por menor consumo es mucho menos de lo que lo que cobran por tener estas otras centrales listas.”

Según comenta, estas convocatorias son un ejemplo claro de “nula comunicación científica”, y propone otros métodos para reducir los beneficios del oligopolio, como apagar la luz un minuto cada día.

Foto de FACUA

Foto de FACUA-Consumidores en acción

Bajar la potencia 

Otra de las alternativas al alcance de cualquiera, y que se ha popularizado enormemente  en estas fechas, es la de bajar la potencia de la energía contratada. Esta iniciativa sí perjudica económicamente a las grandes empresas del sector eléctrico, y cuenta con su propia página web para promocionarla. Son ya más de 4.700 las personas que han registrado en la web su bajada de potencia, a las que hay que sumar las peticiones masivas de lo mismo que han recibido las eléctricas tras la última subida de la luz en enero, y que no se han contabilizado por realizarse de forma ajena a la plataforma.

Bajar la potencia contratada es una la medida que más se está tomando últimamente, ya que, aparte de servir como gesto de rebeldía ante el oligopolio, es la única que garantiza un verdadero ahorro en la factura de la luz, ahora que lo que ha subido es la parte fija de la misma y no puede reducirse consumiendo menos.

Grandes campañas de publicidad

Iniciativas al margen, lo que sí ha logrado asustar a las cúpulas de las grandes compañías del sector eléctrico es la imagen cada vez más extendida entre la población de que ellos son los “malos” en todo este asunto, que pretenden sangrar a las familias en esta época de crisis sólo para mantener sus beneficios, que se legisla para ellos… en definitiva, una mala imagen pública que ha terminado de explotar tras la última subida de la luz y que tanto Iberdrola como Endesa quieren revertir a través de potentes y costosas campañas publicitarias.

La idea sobre la que giran esta publicidad pasa por acabar con el oscurantismo que rodea a la factura eléctrica detallando cada uno de los costes que se le suman a la producción de electricidad y que conforman el precio final. Sin embargo, esta publicidad ya ha sido denunciada por la Asociación Española para la Calidad en la Edificación (Asece) ante el Instituto Nacional de Consumo por supuesta publicidad engañosa.  La asociación sostiene que “ambos anuncios omiten información imprescindible y necesaria, por lo que la interpretación económica del mensaje es incierta de tal forma que se puede distorsionar significativamente el comportamiento del ciudadano”.

Por su parte, Jorge Morales de Labra, uno de los mayores expertos en materia de energía y electricidad del país, explica cómo entender el recibo de la luz para EnergyNews, de forma que se puede observar que las campañas publicitarias de Iberdrola y Endesa no son tan transparentes como reza su eslogan. Sólo queda esperar a la resolución de Consumo.

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