Niño, no hables de ecología

Andrés Stumpf- Artículo de opinión

Cuando uno es pequeño y va a casa ajena, su madre siempre le advierte: “Si quieres caer simpático, no hables de política, religión ni fútbol; que no sabes de qué pie cojea cada uno y puede sentar mal”. Pues bien, parece que las madres de ahora deberán incluir un nuevo tema a esta lista. Niño, tampoco hables de ecología.

Aún siendo muy bonita en la teoría, al igual que la justicia social, cuando se convierte en  denuncia, la ecología es uno de los temas que peor sienta a quienes están haciendo las cosas mal. Como en todo, hay excepciones, pues a todo el mundo le gusta ver como la tecnología avanza y aparecen nuevos inventos que aseguran una reducción al impacto medioambiental, pero cuidado, ay de ti si tocas mis ideas, costumbres o bolsillo.

Dejando a un lado el tema de las corridas de toros, de lo más polémico en este país porque, como digo, tú dedícate a plantar árboles pero no me toques mis costumbres; quería rescatar en el artículo de hoy a la omnipresente energía nuclear.

Esta energía atómica conforma una de las cuestiones de mayor polémica dentro del mundo de la ecología, pues es asunto de primer orden acabar con ella para los que están en contra, y una bendición deseable para los que están a favor.  Si uno proporciona datos sobre la adecuación o no de esta energía, los otros los tomarán como sesgados, falaces y malintencionados. ¿Le recuerda a algo esto ya? Exacto, a la política, la religión y el fútbol. Mejor no discutir.

En cualquier caso, la realidad es que hay países punteros que ya echan carreras para ver quién destierra antes semejante peligro energético de su territorio. El desencadenante es ni más ni menos que el accidente de Fukushima que, dejando a un lado si hubo negligencias o no, se produjo por una catástrofe natural,  algo incontrolable y que podría ocurrir en cualquier parte.

Alemania es el primer país de la Unión Europea que ha anunciado que para 2022, a más tardar, hasta la última de sus centrales nucleares dejará de funcionar. Esta transición energética, iniciada por un país que desde el nuestro se ve como ejemplo de eficacia, tendrá un aumento inicial del precio de la tarifa energética que esperan ir revirtiendo con el paso del tiempo y el desarrollo de las renovables, especialmente la solar. En España debe ser que no nos sube el precio de la tarifa de por sí, o que no tenemos tanto sol como los alemanes aunque éramos pioneros en las renovables, pero… shhh, niño, no hables de ecología.

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