Focas grises en Asturias y el País Vasco y lobos marinos en Galicia

Sara Ramos

Los temporales no sólo destruyen edificios y causan inundaciones. No sólo nos afectan a nosotros. No lo tenemos en cuenta, pero tanto o más como las personas, sufren los animales que viven (y, sobre todo, sobreviven) a la intemperie. Parece que normalmente no nos damos cuenta de esto, y, craso error, prestamos más atención a las pérdidas económicas que una tormenta ha podido causar, que a los miles de animales a los que ha afectado, en ocasiones muy severamente. Esto es lo que ha ocurrido estos últimos días en Asturias, País Vasco y Galicia.

Focas grises y lobos marinos han sido visto estos últimos días en las costas gallega, vasca y asturiana; en todos los casos se trata de animales que viven en hábitats bastante fríos y no son característicos del norte peninsular; no obstante no era extraño que a lo largo del año un par de ellos nos hiciesen una visita. Sin embargo en esta ocasión no se trata de una simple visita, sino de quince focas y siete lobos marinos en poco menos de dos semanas. Algo totalmente fuera de lo común. Los números no son definitivos, pues se han avistado más animales nadando cerca de la costa y han aparecido ejemplares aislados en todo el norte español (ya se ha recogido una foca en Cantabria), además no se ha podido localizar a todos ellos. Lo llamativo es que tanto las focas como los leones llegan exhaustos intentando huir del mar embravecido de las últimas semanas.

Ejemplar de foca gris. Foto de Rubén Pérez. Algunos derechos reservados.

En Galicia, dónde han aparecido los lobos marinos, actualmente se han podido recoger tres de los ejemplares, dos de ellos están bajo el cuidado de la CEMMA y otro, lamentablemente, no ha sobrevivido. Los otros cuatro se han avistado, pero aún no se conoce su paradero. En Asturias Cepesma ha informado de que hay gente que ha molestado a las focas, las ha tocado o las ha incitado a que vuelvan al mar, incluso ayudándose de perros. Por su parte en el País Vasco ha muerto uno de los ejemplares y se han avistado más nadando cerca de la costa.

No hay que acercase a estos animales: para ellos somos desconocidos e incluso peligrosos y pueden vernos como una amenaza, con lo que es fácil que quieran huir. Tampoco debemos tomarnos demasiadas licencias y atrevernos a tocarlos, aunque nos cause curiosidad, puesto que no somos expertos y no sabemos cómo reaccionarán ni cuál es su estado de salud.

Lo más sencillo y eficaz es llamar rápidamente al 112 e informar.

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