El precio de la protección

Andrés Stumpf

¿Cuál es el precio de la protección? Esta es la pregunta que muchos no pueden evitar hacerse ahora que se ha hecho público que el Dallas Safari Club, autodefinido como la mayor convención de cazadores del Planeta, puso a subasta el pasado fin de semana un permiso para cazar a un rinoceronte negro en Namibia. Se trata de una especie en estado crítico de peligro de extinción  de la que quedan menos de 5.000 ejemplares en estado salvaje, debido, precisamente, a la caza, que la arrasó principios del XX, y por la que se impusieron ingentes medidas de protección a este animal. Hoy en día, el rinoceronte es una de las víctimas más valiosas del tráfico ilegal de especies por el altísimo precio de mercado de su cuerno.

Sorprendentemente, directores del Dallas Safari Club han defendido la bondad de su evento alegando que tiene precisamente como fin la conservación del rinoceronte negro, pues será en ello en lo que empleen el dinero del permiso de caza a un animal que aseguran es “viejo, macho y no se puede reproducir”.

El monto total de la subasta ha llegado hasta los 350.000 dólares, unos 256.000 euros, que, Corey Knowlton, ha estado dispuesto a abonar. En un primer momento, la subasta iba a realizarse bajo el principio de reserva de identidad, pero el nombre del “ganador” se ha filtrado, y hacia él se han dirigido las iras de miles de amantes de los animales que no tienen el mismo concepto de protección que el que tienen en el Dallas Safari Club.

Knowlton ha visto necesario recurrir al FBI ante la cascada de amenazas de muerte que ha recibido a través de las redes sociales desde el momento en que se hizo público su nombre como máximo pujante de la polémica subasta. En ese sentido, quiso explicar su postura a la CNN y comentó que se considera a sí mismo un apasionado conservacionista y que su acción ayudará al rinoceronte negro, no sólo a través del dinero, sino también a través de la eliminación de este ejemplar.

Para defender este último punto de lo más controvertido, Knowlton se apoya en  estudios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que considera este tipo de medidas “soluciones prácticas” a los esfuerzos de conservación, pues los rinocerontes que ya no están en edad de procrear se vuelven agresivos y constituyen una amenaza para sus propios congéneres.

En el lado opuesto se encuentra la International Fund for Animale Welfare (IFAW) , principal censora de la subasta organizada en Dallas, que considera que con todo esto se está mandando un mensaje erróneo a la sociedad ya que “esta subasta está diciendo al mundo que un estadounidense pagará lo que sea por matar a su especie (…)Esto es, en efecto, hacer un espectáculo al matar a una especie en peligro de extinción”.

Defensores y críticos se paran a analizar cuál es el precio de la protección y, sobre todo, si en este caso el fin justifica los medios.

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