Agricultura ecológica, las posibilidades de un modelo verde

Andrés Stumpf

La agricultura ecológica se define, a rasgos generales, como un sistema de producción agrícola que proporciona al consumidor alimentos frescos y de calidad con la principal diferencia de que realiza el proceso respetando estrictamente los ciclos vitales de los sistemas naturales. Por ello, sus prácticas están diseñadas para minimizar su impacto sobre el medio ambiente, destacando especialmente la limitación del uso de fertilizantes y pesticidas.

Pero la agricultura ecológica no es sólo una forma de alimentar a la población reduciendo las externalidades ecológicas, sino que se trata también de un sector verde de impresionante proyección reflejada en un informe de la Comisión Europea que hace notar que, en los últimos diecisiete años, el área dedicada a la agricultura ecológica se ha visto multiplicada por ocho, y el número de empresas del sector es seis veces mayor. A pesar de estas cifras tan halagüeñas, es necesario tener los pies en la tierra, pues las hectáreas agroecológicas sólo suponen, actualmente, un 4,3% del espacio agrario.

Los beneficios de la producción y el consumo agroecológicos se centran en la creación alternativas al mercado global controlado por grandes corporaciones, estableciendo un intercambio directo entre el productor y el consumidor a nivel local pues, generalmente, la distribución y venta de productos agroecológicos prescinden de intermediarios. Los productores ven así como aumentan las posibilidades de mejorar su situación económica gracias a los ingresos directos de las ventas.

Este sector, con las ayudas adecuadas, puede, además, convertirse en una solución real al problema del paro ya que fomenta la creación de más empresas (pues las dedicadas a la agricultura ecológica suelen ser pequeñas, generalmente familiares) y demanda más mano de obra, derivada de las restricciones en el uso de capital y de la prioridad que se da a los métodos físicos. Además, existe una alta compatibilidad de las granjas ecológicas con otro tipo de negocios rurales como empresas dedicadas al ecoturismo, también muy beneficiosas para la economía y el medio ambiente.

El principal problema al que se enfrenta la agricultura ecológica son los “sobrecostes” que sus empresas deben asumir al rechazar los procedimientos tradicionales de producción, y que se ven reflejados en unos mayores precios que imposibilitan la competitividad del sector. Para evitarlo, los Estados proporcionan subvenciones y ayudas que alivian esta carga, aunque es necesario destacar que la principal fuente de financiación de las empresas agroecológicas procede de la banca ética, que otorga créditos y crea nuevas herramientas financieras a la medida de las necesidades de este tipo de empresas caracterizadas por su contribución social y medioambiental.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s