Marketing, el motor del consumismo

Andrés Stumpf

El capitalismo, modelo económico y casi forma de vida asentada en gran parte del mundo, basa su correcto funcionamiento en un pilar fundamental. El consumo. Se supone que cuanto mayor es éste, más fuerte es la economía y mayor es el bienestar percibido por sus ciudadanos. Para tratar de maximizar este consumo y sus beneficios, más allá de los límites que el Planeta es capaz de asumir, el capitalismo ha hecho un uso intensivo de la práctica del marketing, creando con ello una sociedad de auténticos consumistas.

El marketing y la propaganda comercial intensiva tienen su origen en los años veinte en los que, debido a la crisis económica, los ciudadanos cuidaban mucho qué consumían y qué no por el bien de su bolsillo. Como no gastaban, se les generaron necesidades falsas a través de estas la mercadotecnia. Hoy en día, en situaciones de competencia perfecta, la propaganda se utiliza para diferenciar productos a simple vista iguales, y para crear modas que hagan que se quieran renovar nuestros bienes aún servibles.

El principal problema de todo esto es que la producción llevada al extremo genera una cantidad de residuos nunca vista antes y de lo más contaminante. El impacto mundial del marketing es tal que, por ejemplo, la industria farmacéutica destina el doble de dinero a publicidad que a sus fondos de investigación y desarrollo, atendiendo a los resultados de un estudio de un equipo de investigadores  de las universidades canadienses de Québec  y York.

En lo que respecta a la tecnología, la obsolescencia programada y la propaganda son las vías que siguen las empresas para hacer que la población ansíe cambiar sus productos electrónicos antes de que estos dejen de funcionar de forma natural. Las modas creadas a través de intensas campañas mercadotécnicas llegan hasta el punto de que, según un estudio realizado por Kantar Worldpanel (consultora especializada en el comportamiento de los consumidores), el 51% de las clientes que cambian de móvil, lo hace porque desea tener uno más moderno, no porque haya dejado de funcionar. El marketing ha hecho de ir a la moda una necesidad vital por la que hasta un 44% de los ciudadanos consideran que tener el teléfono móvil adecuado mejora de forma considerable la imagen personal.

Mientras todo esto ocurre, una familia americana gasta de media alrededor de 1.400 dólares anuales en tecnología. Un consumo normalmente innecesario de productos nuevos que consumen mucha más energía durante su fabricación que durante su uso y disfrute. El número de desechos electrónicos (más de 75 toneladas por minuto según la UNEP) va en aumento y es insostenible. Parece necesario un cambio de mentalidad que ponga fin a esta espiral de producción y consumo desmedido.

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Un comentario el “Marketing, el motor del consumismo

  1. La información no necesariamente se transforma en conocimiento, este ultimo es el necesario para modificar hábitos. Hay que acercar productos hacia los ciudadanos con materiales de segundos usos y utilizar toda la potencia marketiniana actual en esa dirección, ” El ciudadano /consumidor ” de este siglo esta listo, falta el producto en la góndola con su adecuada y sencilla clasificación/nomenclatura.
    SALUDOS.
    Mauricio Kalinov
    http://www.certificaciondesustentabilidad.org/hazloeco.
    http://www.restbox.com

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