Pon un kéfir en tu vida

Sara Ramos.

El kéfir es un hongo con muchísimas propiedades beneficiosas para nuestro organismo, pero muy poco conocido; hay dos tipos principales, el de leche y el de agua. Su apariencia es similar a la coliflor, aunque más blanda y viscosa. Los microorganismos presentes en él son una mezcla entre levaduras y bacterias, entre las cuales destaca la lactobacillus acidophilus que se usa en la producción del yogur. Tanto el hongo como los productos resultantes de su uso  proceden del Cáucaso, donde se ha utilizado desde hace miles de años de la misma forma en la que se usa ahora: sumergiéndolo en leche o agua, dónde fermentará.

Y de eso hablamos hoy en Eco2, de cómo se usa el kéfir a nivel doméstico, una práctica que está extendiéndose lentamente y llega cada vez a más hogares; de lo interesantes que son sus propiedades y de lo divertido que puede ser para los más pequeños ver cómo transforma el líquido.

Leche kefirada. Fotografía de Claudio Brisighello. Algunos derechos reservados

El hongo se utiliza para alterar la leche y el agua. El kéfir de leche es el más conocido. Una vez se consigue el hongo –una cantidad pequeña es más que suficiente –no hay más que ponerlo sobre un cacharro con leche entera y dejarlo fermentar durante uno o dos días a temperatura ambiente, hasta que la leche haya cambiado y se haya convertido en un producto más espeso y denso, similar al yogur pero más amargo; cuanto más kéfir haya menos líquido será el resultado. En muchas ocasiones se dice que el kéfir sirve para hacer yogur casero, pero el proceso de alteración de la leche no es el mismo. El producto resultante de poner el kéfir en leche es idóneo para hacer postres, combinar con frutas o cereales o para consumir sólo, sin añadirle nada. Es cuestión de la imaginación de cada uno decidir cómo tomarlo.

En cuanto al kéfir de agua suele presentar un color algo más oscuro que el de leche, que es totalmente blanco. Su forma de uso es bastante similar y el resultado es la conversión del agua con azúcar  en una especie de refresco natural o de agua carbonatada. Tanto la leche como el agua kefirada son bebidas con una bajísima graduación alcohólica (siempre menos del 1% y, en ocasiones, menos del 0.5%) En ambos casos conviene lavar el hongo una o dos veces por semana.

Los beneficios son innumerables, es bueno para la flora intestinal, para la protección del estómago, es un antibiótico natural que ayuda a prevenir infecciones y a mejorar el funcionamiento del aparato digestivo ypuede resultar beneficioso en el tratamiento contra el hongo candida albicans. Además se trata de un producto nutritivo y su consumo puede reducir la posibilidad de cáncer

Desde Eco2 recomendamos no comprar kéfir, ni, por lo tanto, venderlo, pues prácticamente todo el mundo que lo utiliza lo regala. Esto se debe a que el kéfir aumenta de tamaño conforme va pasando tiempo sumergido en leche o agua y llega un momento en el que se tiene una cantidad excesiva, por lo que lo más común es regalarlo. Por internet hay varias comunidades que favorecen el intercambio del kéfir, y también se puede preguntar a colectivos naturalistas, vegetarianos e incluso tiendas de medicina natural, pues la mayoría te podrán proporcionar un lugar dónde conseguirlo.

Buen provecho.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s