El valor y la fuerza del emperador

Sara Ramos

El viaje del emperador es un documental francés de 2005 dirigido por Luc Jacquet. En él, el director narra el arduo viaje que anualmente tienen que hacer los pingüinos que viven en la Antártida para reproducirse y así, continuar con su especia. Como el propio tráiler del documental ya avanza, se trata de “un pueblo dispuesto a cualquier sacrificio para proclamar la vida”.

Un pingüino emperador y su cría, como los de la película. Fotografía de Christopher Michel. Algunos derechos reservados

Todos los años, otoño tras otoño, los pingüinos emperadores abandonan el océano y viajan hasta el interior de la Antártida para poder reproducirse en la misma zona en la que lo llevan haciendo desde tiempos inmemoriales. Una vez en tierra comienzan el cortejo y, cuando se emparejan, la reproducción. Un pingüino emperador hembra pone un solo huevo al año y, después de hacerlo, deja al macho cuidándolo y se va a buscar comida, haciendo largos viajes, para darle a su polluelo cuando nazca; mientras continúa siendo una cría, mantienen este proceso.

Justo esta historia es la que narra El viaje del emperador, de forma magistral, que hizo que ganase numerosos premios, entre ellos el premio Óscar al Mejor documental.  Además de su función informativa hay que mencionar que consigue que el espectador se mantenga en todo momento preocupado por los animales hasta el punto de prácticamente sentirse identificados con ellos y de atribuirles sentimientos; de hecho, una de las escenas más famosas de la película, podría considerarse que es una escena romántica. El rodaje se llevó a cabo en las cercanías de una base científica francesa Durmond d’Urville en Tierra Adelia –un sector en el este de la Antártida y se alargó durante un año.

Para muchos película ha puesto en manifiesto que los animales –en este caso, los pingüinos –y las personas no somos tan sumamente diferentes. Se pueden observar parecidos entre las relaciones entre los palmípedos que también se pueden dar entre personas, por ejemplo en el cuidado de los niños y la creación de una especie de familia, aunque sea temporalmente. No obstante eso no debe hacer que tomemos el comportamiento de ciertos animales como un ejemplo para los comportamientos humanos; el propio Jacquet criticó que se entendiese el documental como una metáfora para ensalzar los valores familiares.

En cualquier caso, la pieza es una magnífica obra que nos muestra un curioso comportamiento del comportamiento de los pingüinos y es fácil disfrutar de la maravillosa fotografía, los increíbles paisajes del Polo y la vida de los pingüinos durante su ciclo reproductor.

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