Douglas Tompkins ¿héroe o villano de La Patagonia?

Andrés Stumpf

Hablar de Douglas Tompkins es hablar irremediablemente de dos grandes “Ps”: Patagonia y Polémica. Este multimillonario norteamericano consiguió su fortuna con la venta The North Face y Espirit, compañías de ropa de líneas totalmente diferentes, y con cuya venta llegó a alcanzar los 150.000 millones de dólares. Con el dinero obtenido, pudo dedicarse al fin a su creciente pasión, la conservación de La Patagonia, a través de la compra de incontables hectáreas de terreno que hasta entonces pertenecía bien a Chile o bien a Argentina.

La antes mencionada polémica con respecto a Tompkins surgió, de hecho, cuando la población de estos países observó asustada como un extranjero se hacía con el control de una parte considerable de sus tierras. Estas personas ven en Tompkins una herramienta más del “imperialismo yankee” que busca, a través del dinero, hacerse con el poder de sus reservas naturales, y es que, una parte importante de las reservas de agua más grandes de Chile y Argentina se encuentra cerca o incluso forma parte de las hectáreas que pertenecen a las distintas fundaciones del empresario americano.

Tompkins siempre ha negado esas pérfidas intenciones que aún hoy gente de a pie le atribuye, declarando en numerosas ocasiones que sólo adquiere las tierras para garantizar su conservación o restauración y que su objetivo es, más tarde, transformarlas en parques nacionales ya que considera que esta designación es la única garantía de la supervivencia de la región a largo plazo.

La materialización de todo este ideal tan poco creíble para algunos, se llevó a cabo con la donación por parte de Tompkins de las más de 300.000 hectáreas que conforman el Parque Pumalín, una vez fue declarado este “Santuario de la Naturaleza” en 2005. El Parque se financia a través de una administración privada (la Fundación Pumalín), y su designación implica la prohibición de  realizar trabajos de construcción, excavación, o explotación de cualquier tipo con fines de lucro en su terreno. A pesar de todas estas medidas, en 2011 una parte de sus terrenos fue expropiada por el gobierno de Sebastián Piñera para la pavimentación del tramo de 1200 kilómetros de la Carretera Austral.

Pero la polémica en lo referente a Tompkins no se queda sólo en lo relacionado con la creación de parques naturales. Su oposición al proyecto HidroAysen, a través de su apoyo a la campaña Patagonia sin Represas, ha levantado la suspicacia de algunos que consideran que un extranjero les está negando el desarrollo. El proyecto HidroAysen, encabezado por Endesa y Colbún S.A (empresas eléctricas que concentran el 70% de la generación eléctrica de Chile) supondría la creación de cinco centrales hidroeléctricas distribuidas en los ríos más importantes del país.

Desde Patagonia sin Represas hacen mención al irreversible impacto ambiental que estas mega construcciones hidroeléctricas provocarían, y proponen una alternativa basada en un Plan Nacional de Desarrollo Energético frente a las compañías eléctricas que defienden las bondades de generar una electricidad más barata, renovable y sin emisiones de CO2.

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