Los derechos naturales que no los arrebate el hombre

Laura Sáez

Recientemente hemos publicado en este medio una noticia que hablaba de un estudio que ha descubierto que una especie de planta es capaz de abortar. Al parecer, la planta sopesa las consecuencias de la decisión y, en función del riesgo, la lleva a cabo o no. Esto es algo que me sorprendió enormemente, y que a la vez hizo que me indignara.

Mapa interactivo de worldabortionlaws.com

Mapa interactivo de worldabortionlaws.com

Una planta, un ser vivo supuestamente menos inteligente que el ser humano, es capaz de pensar, evaluar, o como queramos llamarlo, la opción de abortar sus propias semillas, mientras que a las mujeres españolas se nos priva de ese derecho. Y sé que respecto a este tema hay multitud de opiniones, pero para mí es sencillo: ¿estás en contra? No lo hagas. Pero, ¿prohibirlo? ¿Acaso vería alguien coherente que si tuviéramos un presidente vegetariano, o un ministro, este nos prohibiera comer carne? Entonces, no me cabe en la cabeza cómo hay gente que lo respalda.

Y se hacen llamar pro-vida. Personas que sin ningún escrúpulo dejan a familias en la calle, abandonadas a su suerte y condenadas a pasar hambre, se hacen llamar pro-vida. Personas que dejan a millones de personas sin acceso a la sanidad, se hacen llamar pro-vida. Personas que no sienten respeto por ninguna especie animal o vegetal del planeta que no responda a sus propios beneficios, se hacen llamar pro-vida. Y yo les pregunto, ¿pro qué vida? ¿Pro una vida llena de injusticias y calamidades? ¿Pro una vida en un planeta que están destrozando?

Ninguna mujer, sean cuales sean las causas que le han hecho quedarse embarazada, debería ser obligada a tener a ese niño. No creo que para ninguna de esas mujeres sea una decisión fácil de tomar, quizá en unas circunstancias mejores económicamente hablando, quizá en unos cuantos años, quizá con la persona indicada, ese bebé hubiera sido un regalo. Pero bueno, como es una decisión complicada, el Gobierno ya decide por todas nosotras. En el fondo, es por nuestro bien. Como todo lo que hacen.

Y ahora yo les digo: si una planta aborta sus semillas porque están infestadas con un parásito y eso supone un riesgo, ¿por qué no puede la madre de ese niño sopesar los riesgos de su vida? Los de una madre que no puede mantener al bebé. Los de un bebé que estará condenado a ser un hijo no deseado, y que incluso si es dado en adopción puede no encontrar una familia. Los de unos abuelos que podrían tener que hacerse cargo de ese bebé. ¿Cuántas vidas vamos a poner en riesgo por impedir que se aborte una célula?

Me parece que no somos tan inteligentes como pensábamos. Los religiosos son pro-vida, y así lo demuestra su historia de asesinatos y persecuciones. Los españoles “de pura cepa”, tan orgullosos de su España, son pro-vida; los mismos que disfrutan viendo cómo muere un toro. España es pro-vida, siempre que ese término sea otra gran mentira.

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