El Algarrobico, monumento a un despropósito

Andrés Stumpf- Artículo de opinión

Indignación. Nadie que haya leído la última sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) con respecto al Caso Algarrobico puede sentir otra cosa. Bueno sí, vergüenza. Vergüenza de un país cuya justicia ambiental se contradice y que podría enarbolar como lema un dicho popular que perfectamente podría haber sido creado para ella: “Donde dije digo, digo Diego”.

Foto de Sofía. Algunos derechos reservados

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En este caso, donde el TSJA dijo en 2012 que “sin ningún género de dudas se ve que se localiza en una subzona no urbanizable”, ahora dice que esta zona sí es urbanizable. Tremendo de por sí, pero la guasa no se queda ahí, y es que, donde dijo que la modificación del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) “parece haber sido una triquiñuela” para adaptar la norma medioambiental del Parque Natural al planeamiento urbanístico de Carboneras, ahora dice que  “la Junta sólo quiso enmendar el error cometido al fijar, equivocadamente, el sector donde se encontraba El Algarrobico como no urbanizable”.

Viendo esto, a nadie le puede extrañar que los colectivos ecologistas piensen que el TJSA se está riendo de ellos. Esta demolición eterna en la que se ha convertido El Algarrobico parece encontrarse ahora en un momento crítico, y no para bien pues, aunque esta decisión no legaliza ni mucho menos el complejo hotelero, desde Greenpeace temen que sea el inicio de una sentencia final que dé la razón a la constructora, pues se espera que el TSJA se pronuncie en breve sobre la legalidad de la licencia municipal de El Algarrobico, por la que están imputados seis de los ediles del Ayuntamiento de Carboneras, incluido el alcalde, Cristóbal Fernández (PSOE), por presunta prevaricación.

Este inexplicable cambio de criterio lo justifica la propia sala con una frase que resulta cuanto menos confusa, si no ininteligible. Juzguen ustedes: “la distinta conclusión se debe a un criterio distinto, que está motivado expresamente, y que no existía entre una y otra sentencia cosa juzgada, al intervenir partes distintas y con alegaciones diferentes”. Esclarecedor, ¿no es así?

Para colmo de todos los despropósitos, ahora parece que será la Junta de Andalucía la que recurra la sentencia ante el Tribunal Supremo. Sí, esa misma Junta que modificó el PORN para dar luz verde al proyecto Algarrobico del que ahora quiere desligarse, toda vez que se ha convertido en símbolo de la destrucción del litoral. No hace demasiados años formaba parte de la defensa en los tribunales. Vaya cambio inesperado que apesta a campaña política. Por supuesto, también Greenpeace recurrirá la sentencia, pero esto, al menos, es coherente.

Mientras tanto, ahí sigue el esperpento de ladrillo. Un monumento a todo lo malo, un recuerdo constante de la corrupción, de la especulación inmobiliaria y de atentados contra el medio ambiente que se erige imponente en el Parque Natural y nos recuerda cuántas cosas quedan aún por cambiar. No será legal, no puede serlo porque ni la Ley de Costas menos restrictiva, la actual, ampara sus primeras catorce plantas, pero el mal ya está hecho, la zona ya no volverá a ser la misma. Derribémoslo entonces por decencia.

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