Extrañas empresas verdes

Andrés Stumpf

Lo ecológico es tendencia. Grandes y pequeñas empresas se suman a la concienciación verde y, de una forma u otra, aportan su granito de arena en la lucha por lograr una economía sostenible. Muchas lo hacen, claro está, por conseguir una diferenciación en sus productos que les garantice ingresos extra durante un cierto periodo de tiempo. Otras compañías de ecológico sólo tienen el nombre y la campaña publicitaria. Por último, existen empresas dispuestas a proporcionar a los consumidores una alternativa “amigable” con el medio ambiente para cada una de sus necesidades sea cual sea su beneficio económico.

Foto de Restbox. Todos los derechos reservados

Foto de Restbox. Todos los derechos reservados

Estas empresas abarcan ya todos los sectores imaginables, pasando desde los más obvios, como las compañías de agricultura sostenible, hasta algunos especialmente extraños.

Es el caso de Restbox, que proporciona nada menos que ataúdes ecológicos para aquellos que hasta con su muerte quieran contribuir al cambio. Su eslogan reza: “Si bien no podemos evitar la muerte, podemos potenciar la vida”.  Por ello dan la posibilidad de utilizar su servicio y reducir enormemente la desforestación, talando un único árbol para fabricar 100 ataúdes diferentes que en 90 días se habrán biodegradado sin causar impacto alguno sobre el medio ambiente.

La clave del negocio radica en su proceso de fabricación, pues emplea para su producto un 70% de cartón reciclado y un 30% de celulosa. Lejos de obtener un resultado endeble, la empresa garantiza que el ataúd resistirá un peso de hasta 225 kilos. De forma personalizable  y acabados en roble o caoba, este ataúd no desmerece frente a los tradicionales, de coste ambiental y económico mayor.

Restbox trabaja exclusivamente con material reciclable, controlando todos los procesos de producción para alcanzar los más altos estándares ecológicos, tratando de minimizar cualquier acción que pudiera resultar perjudicial para el medio ambiente. El ataúd Restbox contribuye a minimizar el impacto no sólo de los entierros, sino también de las cremaciones, pues requiere la mitad de gas y tiempo para obtener las cenizas que a través de los tradicionales generarían un gasto extra de energía.

Mauricio Kalinov, propietario de esta extraña empresa de sede en Buenos Aires, garantiza además la donación de una parte de los beneficios derivados de Restbox al cuidado y protección ambiental. Sin embargo, la compañía se encuentra con notorias dificultades a la hora de hacerse un hueco en el mercado debido a “presiones del lobby de las funerarias”, según su dueño, pues estas tienen un mayor margen de beneficio con la comercialización de ataúdes tradicionales (de precio entre 200-2000 euros) que con los que ofrece Restbox (35euros).

El único problema que presenta este ataúd sostenible es que no se vende por unidades, sino que para su fabricación es necesario encargar un lote de 500 unidades, por motivos de economía de escala y reducción de los gastos de producción. Es por ello que el objetivo de la empresa pasa por llegar a la Administración Pública y ser su opción para los casos de catástrofe. Como aseguran, no pueden evitar la muerte, pero sí potenciar la vida.

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