El fin de la matanza de ballenas

Laura Sáez

Cazar ballenas sin causarles sufrimiento es algo prácticamente imposible, dado el movimiento de los animales, del barco y del propio oleaje. La agonía se puede prolongar hasta una hora, hasta que finalmente sucumben a los arpones y rifles de sus cazadores. Aún se saben pocas cosas de la estructura social de las ballenas, lo que nos impide comprender el impacto total de nuestra intervención en sus vidas.

Foto de Dan Woods. Algunos derechos reservados.

Foto de Dan Woods. Algunos derechos reservados.

La caza internacional de ballenas lleva prohibida desde hace casi treinta años, sin embargo no todos los países han cumplido esto. Noruega e Islandia han continuado con esta práctica a pequeña escala, y Japón, amparado en la normativa de 1940, ha seguido cazando sin restricciones. Sin embargo, Nueva Zelanda y Australia han impulsado una denuncia contra Japón en los tribunales internacionales.

Para justificar su continuidad en la caza de ballenas, Japón ha argumentado siempre que lo hacía con fines científicos. Frente a esto, los magistrados afirman que lo hacían con poca transparencia,  en la elección del tamaño de las muestras de cetáceos, que incluyen, por temporada, la caza de 850 ejemplares de rorcual aliblanco, 50 de ballena jorobada y 50 de rorcual común, de acuerdo con la exposición los magistrados.

Por ello, el veredicto final, firmado por el presidente del tribunal, dictamina que “los permisos especiales concedidos a Japón para matar, capturar y comerciar con ballenas en el marco del  JARPA II (II Programa Japonés de Investigación sobre Ballenas en el Antártico bajo Permiso Especial) no tienen fines científicos”. De modo que Japón debe cesar en esta práctica “con efecto inmediato” y revocar todas las licencias actuales. Nori Shikati, portavoz de la delegación japonesa, afirma que Japón está decepcionado y lamenta el fallo; “lo acepta porque tiene la obligación de cumplirlo, porque es vinculante”.

Fue en 2010 cuando Australia y Nueva Zelanda denunciaron que el programa de caza de ballenas japonés sólo tenía fines comerciales. Japón, por su parte, cuestionaba la legitimidad del tribunal para determinar qué es ciencia y qué no.

Mientras tanto, la demanda de carne de ballena en Japón ha descendido drásticamente en los últimos años. El Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW, por sus siglas en inglés) considera que, dadas estas circunstancias, los tres países deben aceptar que se trata de una industria obsoleta y unirse a la comunidad internacional.

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Un comentario el “El fin de la matanza de ballenas

  1. Me alegra que, por fin, Japón deba dejar de matar ballenas.

    Pienso que no hace falta matar ballenas para la investigación… ¿O es que los otros países del mundo no las investigan y por eso no las matan? A parte que lo más interesante de estos cetáceos es su etología (cómo has dicho en el primer párrafo, todavía se sabe poco acerca de su estructura social) y para estudiarla hace falta que el animal esté vivo, para hacerle un seguimiento.

    ¡Es una gran notícia!

    Un saludo.

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