Zorros de compañía, la domesticación acelerada

Cristina Allende
Algunos animales atraen a los humanos por su belleza. Dado que en las ciudades ya no son necesarios los animales de trabajo, mascotas menos tradicionales están empezando a llenar las casas: hurones, chinchillas, erizos, animales mirados en otros tiempos como exóticos son especies ya habituales en el panorama urbano. La última incorporación a esta lista son los zorros domésticos, un caso muy particular, pues mientras que estas “nuevas mascotas” no han perdido sus caracteres salvajes, los zorros a la venta han sido seleccionados y han pasado por un proceso de domesticación que ha cambiado su morfología y su comportamiento natural, todo esto en un espacio muy corto de tiempo.

Foto por John Morris. Algunos derechos reservados.

Foto por John Morris. Algunos derechos reservados.

Muchas especies animales han sido domesticadas desde el principio de la civilización con muy diversos propósitos, desde alimento como los cerdos a protección y ayuda para la caza como los perros, cuyo registro fósil más antiguo data tan atrás como 37.100 años. El proceso de domesticación fue muy largo, dirigido por una comprensión muy rudimentaria de la genética. Este proceso de domesticación ha sido muy lento y ha cambiado profundamente a muchas especies, de manera que estas, por su configuración actual, no podrían vivir en estado salvaje: por ejemplo, las vacas domésticas serían presa fácil para cualquier depredador en un entorno natural sin la protección de los humanos.

En los años 50, el genetista ruso Dimitri K. Belyaev quiso demostrar que la domesticación se había producido gracias a un proceso muy simple: de cada camada, los humanos seleccionaban a los ejemplares más dóciles para cruzarlos entre sí, dando lugar a animales que cada vez temían menos a los humanos y cada vez eran más mansos. Para el experimento, compró a productores de pieles unos 130 zorros (de la especie Vulpes Vulpes), una especie que no había sido domesticada hasta la fecha, con el objetivo inicial de crear zorros más manejables para usar en la industria peletera.

El experimento era muy sencillo: se comprobaba el comportamiento de los zorros ante los humanos, si eran agresivos o por el contrario, dóciles. A los animales que más amistosos se mostrasen con los humanos, se los cruzaba. Al principio de los experimentos, los animales eran escogidos por ser menos agresivos con los cuidadores, pues ninguno dejaba de temer la presencia humana. Sin embargo, al cabo de tan solo diez generaciones, algunos zorros empezaron a comportarse como perros, reclamando atención de los humanos y dejándose acariciar. En el vídeo se aprecia claramente la diferencia:



A partir de la generación 35, unos 25 años después del inicio del experimento, la tasa de zorros dóciles era del 80% de la muestra. Y no solo eso, sino que habían aparecido caracteres nuevos, y los zorros empezaban a parecerse más a los perros domésticos. Por ejemplo, empezaron a aparecer zorros con manchas, como no se había observado nunca antes en la naturaleza. Se acortaron las patas y los hocicos, como vemos en esta ilustración, y empezaron a aparecer características más propias de los cachorros como orejas caídas y colas rizadas.

Foto por Shakko. Algunos derechos reservados.

Foto por Shakko. Algunos derechos reservados.

En cuanto al comportamiento, los zorros empezaron a tener una fase de socialización y aprendizaje más larga, pasando de las seis semanas a los seis meses, lo que se relaciona en gran medida con su comportamiento cada vez más amistoso hacia los humanos. Es decir, estos animales mantenían la curiosidad y el juego mucho más allá que sus parientes salvajes, lo que los hacía acostumbrarse a los humanos con más facilidad.

Este experimento que empezó como un encargo de la industria peletera creció hasta alcanzar proporciones inimaginables dentro del marco de la biología, y es que clarificaba muchos aspectos de la domesticación. En primer lugar, demostraba que bien llevado es un proceso relativamente rápido, al menos en términos evolutivos. Por otro lado, que los caracteres que se asocian a los animales domésticos, como menor tamaño, cabezas más grandes, hocicos más cortos, manchas, etc. no fueron seleccionados a propósito sino que fueron apareciendo a lo largo de este proceso de una manera que los científicos aún no han conseguido comprender.

El proyecto nunca contó con el apoyo del gobierno ruso, pues la demostración de que el comportamiento viene determinado por los genes contradecía las ideas soviéticas. Por ello, los zorros tenían que ser vendidos a la industria peletera, algo traumático para los cuidadores y por supuesto, para los zorros. Como solución humanitaria, recientemente han empezado a venderse como mascotas con gran éxito.

Estos zorros no necesitan más cuidados que un perro o un gato y pueden vivir tanto en exterior como en interior, pudiendo aprender incluso a utilizar una caja de arena como los gatos. Pueden alimentarse con comida para perros y necesitan tanto ejercicio como estos, así que se recomienda darles largos paseos.

El único inconveniente es que en muchos zorros aún no se ha eliminado completamente el instinto salvaje, así que muchas veces intentarán cazar animales pequeños o incluso otras mascotas, como otros perros y gatos. Son considerados animales exóticos, así que es necesaria una licencia para tenerlos.

Enlaces relacionados:

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s