Naoto Matsumura: un héroe para los animales

Sara Ramos

Si ahora alguien caminase por Fukushima sería como pasear por una ciudad fantasma: sin agua, sin electricidad y sin gente ni vida. Si tuerce hacia el distrito de Tomioka continuará observando la misma soledad pero, sin embargo, tal vez en esta ocasión no resulte un lugar tan desierto, porque es posible que el paseante se encuentre con Naoto Matsumura.

Naoto Matsumura pasó de vivir rodeado de 16 000 personas a encontrarse sólo en Tomioka, a poca distancia de dónde ocurrió el desastre. Este arrocero de 54 años decidió desobedecer las órdenes gubernamentales y quedarse en la tóxica ciudad de Fukushima para no abandonar a sus animales, a los cuales no iban a rescatar. Dio un paso más allá cuando el gobierno se decidió a matar a los animales estabulados o de granja para evitar que se muriesen de inanición y ahorrarles sufrimiento: él les pidió que parasen, que él se haría cargo de aquellos animales que siguiesen con vida. Y así lo hizo, actualmente vive con un perro, dos gatos, una avestruz, cuatro jabalíes y nada menos que treinta y una vacas, a los que hay se sumar los animales de sus vecinos, quienes sí fueron evacuados y le pidieron ayuda, y otros cientos que se encuentra por los alrededores, de los que también se ocupa.

Naoto Matsumura. Imagen de Cristo Miche. Algunos derechos reservados

En la zona no hay ni agua corriente ni electricidad, por lo que esta especie de héroe tiene que subsistir con velas y generadores. Sabe que vive en un ambiente altísimamente contaminado –con un nivel de radiación 17 veces superior a lo normal –y que todo lo que come, bebe o toca posiblemente sea radioactivo, pero Matsumura sigue queriendo permanecer allí porque, según él cuenta, es lo correcto, alguien tiene que ocuparse de esos animales, a los que tarda en alimentar cada día entre 6 u 8 horas. Fue a que le hiciesen una revisión en el Organismo de Exploración Aeroespacial de Japón y todos se quedaron asombrados: aunque tenía el nivel más alto de radiación en Japón aún no había contraído ninguna enfermedad ni había ningún tumor latente, aunque los médicos no dudaron en advertirle que eso terminaría pasando tarde o temprano, a lo que él hizo oídos sordos y volvió con sus animales. No obstante sí siguió algunas indicaciones y dejó de consumir productos producidos localmente y, por lo tanto, con una radiación elevadísima: ahora bebe agua de un manantial controlado y come lo que le envían desde fuera.

Matsumura sólo sale del pueblo para dar a conocer su misión y conseguir fondos para su causa. La última vez que lo hizo, viajó a Francia, Suiza y Alemania para que la gente conozca mejor la situación de Fukushima y de Tomioka. Poco a poco ha ido consiguiendo un cierto reconocimiento y mayor seguimiento para su causa. Cuenta con una página de Facebook que lo apoya y tenía un canal de Youtube desde el cual subía vídeos de su día a día allí, aunque ya no lo actualiza; aun así es un gran medio para ver de primera mano cómo es su vida allí.

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