Cristal y vidrio no son lo mismo

Sara Ramos

A la hora de reciclar es muy difícil saber qué tirar en el contenedor verde: es específico para el vidrio, por lo tanto otros elementos como la cerámica o el cristal han de quedarse fuera de éste. ¿Cristal? Si, efectivamente, es importante diferenciar el cristal del vidrio, pues a pesar de lo que puede parecer lo mismo, no lo es y, desgraciadamente, esto es algo que mucha gente no sabe.

En 2009 Ecovidrio lanzó una campaña cuyo eslogan rezaba “El cristal y el vidrio no son lo mismo”, con variantes con la porcelana, las bombillas y la cerámica. Quiso concienciar a los ciudadanos acerca de las diferencias entre estos tres materiales y el vidrio intentando utilizar el humor, pero sin mucho éxito, pues los ejemplos televisivos se basaban en casos concretos y, en algunas ocasiones, ridículos: “coja una bombilla, póngasela sobre en la cabeza, si se ve como un genio, es una bombilla; ahora coja un tarro, póngaselo sobre la cabeza, si se ve como un idiota con un tarro en la cabeza, es vidrio”, decía uno de ellos. Sin duda, su utilidad fue bastante limitada.

Botella de vidrio y copa de cristal. Fotografía de Gabriel Sanz. Algunos derechos reservados

Se suele decir que una de las diferencias radica en que el cristal se puede encontrar en la naturaleza y el vidrio no. Esto no es totalmente cierto, pues existen los llamados “vidrios naturales”, como la obsidiana o la fulgurita. Sus propiedades moleculares son diferentes y esto impide su catalogación como iguales; el vidrio está formado predominantemente por sílice, carbonato de sodio y caliza, mientras que el cristal contiene óxido de plomo. Tampoco se pueden fundir en los mismos hornos pues necesitan diferentes temperaturas.

Pero para diferenciar el vidrio y el cristal en los hogares la información anterior no ayuda demasiado. El vidrio que se puede encontrar en una casa suele ser de color verde, anaranjado o transparente y, generalizando, aquí se incluirían todos aquellos recipientes que sirviesen para guardar algo: botellas, tarros (como los de las conservas), frascos de colonia o cosméticos y desodorantes son los objetos más comunes hechos de vidrio. Todos estos se reciclarían en el contenedor verde.

Por su parte la vajilla, las ventanas y los espejos y las bombillas, los termómetros de mercurio, no están hechos únicamente de vidrio, sino de cristal u otros materiales y no han de depositarse en el iglú. Lo idóneo sería llevarlos a un punto limpio, algo esencial en el caso de las bombillas de bajo consumo y las fluorescentes o en aquellos elementos que puedan considerarse peligrosos –como grandes cristales puntiagudos -. La OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) informa acerca de qué puntos limpios hay en España y cuál es el más cercano a uno.

“El vidrio puede tener muchas vidas” (Ecovidrio) es, sin lugar a dudas, un eslogan con una gran verdad. No hay límite en la cantidad de veces que puede ser reciclado este material y es más económico tratar vidrio reciclado que nuevo (una cantidad de energía del 30% aproximadamente). Lo idóneo sería, a la hora de reciclar, separar no solo el vidrio del cristal, sino los diferentes tipos de vidrio, que normalmente está asociado a su color, los tres arriba mencionados. Aunque existen contenedores que permiten hacerlo así, lo cierto es que en España lo más común es que tenga una sola boquilla dónde se introducen todos para que luego, en la planta, se separen.

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