DIRT! Una película sobre la suciedad

Sara Ramos

DIRT! (¡Suciedad!) es un proyecto dirigido y producido por Bill Benenson y Gene Rosow y podría definirse simplemente como una película que trata sobre la suciedad, o más profundamente, acerca de que el planeta cada vez es un lugar más sucio sin que nos demos cuenta y acerca de que es el ser humano el principal causante de que esto pase.

Cartel de DIRT!

La película está guiada por Jaime Lee Curtis que hace de narrador y detalla lo que supone la suciedad no solo en el medio ambiente, sino en todos los niveles: económico, social, cultural y político. Se basa en el libro de William Bryant Logan Dirt: The ecstatic skin of the Earth y recrea la vida de la materia orgánica: qué es, cómo evoluciona, cómo se transforma y qué supone. Para llevar a cabo el reportaje se documentaron bien y decidieron filmar la película en varios puntos interesantes del planeta, para dar una visión más global: Argentina, Brasil, Francia, India, Kenia y partes de los Estados Unidos, entre otros sitios, fueron los elegidos; tampoco contaron solo con opiniones de expertos y universitarios e incluso una premio Nobel de la Paz-Wangari Maathai -, sino que recurrieron a otros sectores de la sociedad, incluso a los presos de Rikers Island.

Dirt! Además, muestra numerosos métodos con los que los humanos podemos “reparar nuestra relación con la suciedad” y “limpiar el desastre que hemos creado”. El film presenta de una forma sencilla y clara el deterioro del medioambiente y cómo ha ido cambiando, de forma original comienza hablando de las maravillas de la tierra, pero poco a poco va evolucionando y comenzando a mostrar una realidad más dura de aceptar: los catastróficos efectos de la suciedad.

Sin embargo, a pesar de ese tono pesimista que se mantiene a lo largo de gran parte de la pieza, también hay una clara nota de optimismo cuando se informa acerca de prácticas exitosas mucho más sostenibles, que respetan el medio ambiente y se preocupan por la cantidad de basura que pueden generar, todo esto siempre acompañado de secuencias animadas y de un dinamismo que acompaña a lo largo de toda la película.

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El Guadalquivir, nominado al Goya

Sara Ramos

Tal vez para muchos haya pasado desapercibido, pero entre los cuatro nominados a mejor documental, uno de ellos se centraba en la flora y la fauna que rodean al rio Guadalquivir. Con el mismo nombre que el río, protagonista de este largometraje, Guadalquivir.  Hace no mucho hablamos de un documental, Wildmed, que tenía de protagonista a un lobo; en este caso el protagonista también es un animal, un zorro, un animal que sabe adaptarse a las circunstancias que lo rodea y puede alimentarse de cualquier cosa y vivir con otros o en solitario.

Fotograma del documental

Fotograma del documental

Este zorro camina por Cazorla, Sierra Morena y Doñana, se ve obligado a moverse hacia el sur, siguiendo el curso del rio, cuando todos sus compañeros de manada mueren envenenados. A lo largo del viaje se encontrará con muchos otros animales que viven en el valle, pero uno en concreto tiene un papel importante: el lince, el mayor enemigo del zorro y el hombre, un adversario que incluso puede ser peor.

Dirigido por Joaquín Gutierrez Acha y narrado por Estrella Morente, el documental  cuenta con una gran elegancia visual, preciosa fotografía; su nominación al premio Goya estuvo más que merecida. Algunos críticos lo califican de demasiado lírico en algunas partes, pero eso queda a gusto del espectador.

Además es reseñable que el documental ha ido más allá y permite una experiencia 360º. A través de la página web de RTVE se permite a los espectadores ir mucho más allá de la pantalla cinematográfica y volver a recorrer los paisajes por los que acompañó a nuestro protagonista mediante la web, recogiendo información de cada animal, de cada planta, con imágenes panorámicas y vídeos que no aparecen en el documental y escuchando los sonidos del valle

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El valor y la fuerza del emperador

Sara Ramos

El viaje del emperador es un documental francés de 2005 dirigido por Luc Jacquet. En él, el director narra el arduo viaje que anualmente tienen que hacer los pingüinos que viven en la Antártida para reproducirse y así, continuar con su especia. Como el propio tráiler del documental ya avanza, se trata de “un pueblo dispuesto a cualquier sacrificio para proclamar la vida”.

Un pingüino emperador y su cría, como los de la película. Fotografía de Christopher Michel. Algunos derechos reservados

Todos los años, otoño tras otoño, los pingüinos emperadores abandonan el océano y viajan hasta el interior de la Antártida para poder reproducirse en la misma zona en la que lo llevan haciendo desde tiempos inmemoriales. Una vez en tierra comienzan el cortejo y, cuando se emparejan, la reproducción. Un pingüino emperador hembra pone un solo huevo al año y, después de hacerlo, deja al macho cuidándolo y se va a buscar comida, haciendo largos viajes, para darle a su polluelo cuando nazca; mientras continúa siendo una cría, mantienen este proceso.

Justo esta historia es la que narra El viaje del emperador, de forma magistral, que hizo que ganase numerosos premios, entre ellos el premio Óscar al Mejor documental.  Además de su función informativa hay que mencionar que consigue que el espectador se mantenga en todo momento preocupado por los animales hasta el punto de prácticamente sentirse identificados con ellos y de atribuirles sentimientos; de hecho, una de las escenas más famosas de la película, podría considerarse que es una escena romántica. El rodaje se llevó a cabo en las cercanías de una base científica francesa Durmond d’Urville en Tierra Adelia –un sector en el este de la Antártida y se alargó durante un año.

Para muchos película ha puesto en manifiesto que los animales –en este caso, los pingüinos –y las personas no somos tan sumamente diferentes. Se pueden observar parecidos entre las relaciones entre los palmípedos que también se pueden dar entre personas, por ejemplo en el cuidado de los niños y la creación de una especie de familia, aunque sea temporalmente. No obstante eso no debe hacer que tomemos el comportamiento de ciertos animales como un ejemplo para los comportamientos humanos; el propio Jacquet criticó que se entendiese el documental como una metáfora para ensalzar los valores familiares.

En cualquier caso, la pieza es una magnífica obra que nos muestra un curioso comportamiento del comportamiento de los pingüinos y es fácil disfrutar de la maravillosa fotografía, los increíbles paisajes del Polo y la vida de los pingüinos durante su ciclo reproductor.

¿Somos adictos al plástico?

Virginia Villaplana

La ciudadanía no es consciente del problema real que supone la inmensa cantidad de basura que generamos hasta que no percibe con sus propios ojos los datos de las investigaciones. Uno de los materiales más antinaturales es el plástico, predominante en los objetos que usamos a diario, pero con un proceso de biodegradación que dura cientos de años.

Los plásticos invaden los arroyos de Griñón, Madrid. | Fotografía: Virginia Villaplana. |Todos los derechos reservados.

Los plásticos invaden el arroyo de Griñón, Madrid. | Fotografía: Virginia Villaplana. |Todos los derechos reservados.

Tirar un objeto de plástico como puede ser una bolsa o un tapón por el inodoro, a los ríos, o al mar puede parecer un acto inofensivo, pero si multiplicamos acciones como esta por personas de todo el planeta que se suman a ellas, podemos ver resultados tan preocupantes como el que nos muestra el documental Sopa de plástico, televisado el domingo en La 2 de RTVE. 

Kilómetros y kilómetros de playas españolas se mezclan con el plástico que es transportado por las olas desde diferentes lugares del mundo, lo que denota que no estamos ante un problema local, sino que, como ocurre con el grueso de problemas medioambientales, se trata de un asunto global. Pero además de los actos despreocupados mediante los cuales ensuciamos el medio ambiente, existen acciones tan asimilados por la población como cepillarnos los dientes y arrojar los restos de dentífrico por el desagüe (que contiene elementos plásticos), que poco a poco van introduciendo partículas plásticas al mar.

Se calcula que alrededor de 6’4 millones de toneladas de plástico se han vertido a los océanos, una cifra que supera la cantidad de plancton marino. Esto es un riesgo para las especies animales que pueblan las aguas, pues millones de ellas mueren por ser incapaces de distinguir entre un alimento y un residuo de plástico. Ante esta problemática, el Cabildo de Lanzarote inició el año pasado una campaña llamada Agüita con el plástico para concienciar a la población de lo que supone el uso de plásticos y para actuar en la medida de lo posible en la isla contra este tipo de contaminación. En su página de Facebook puede verse la labor de concienciación que se ha ido llevando a cabo desde esta iniciativa.

¿Somos adictos a los plásticos de usar y tirar? ¿Podemos remediar esta contaminación masiva?

  Ver documental Sopa de Plástico

Ámame encarnecidamente

Sara Ramos

“A lo largo de su vida, un ciudadano belga consumirá de media cinco vacas, siete ovejas, cuarenta y dos cerdos, ochocientos noventa y un pollos, cuarenta y tres pavos y veinticuatro conejos.”

Fotograma del documental

Fotograma del documental

Así comienza el documental Ámame encarnecidamente. El elocuente título (LoveMEATender) habla por sí solo: es una pieza de producción belga que narra desde un punto de vista bastante crítico en qué se ha convertido la producción cárnica actual. Y ese es el caso belga, imaginemos la cantidad de carne que se consume en España, dónde la población es cuatro veces mayor que en Bélgica.

La obra, de menos de una hora de duración, busca un estilo directo y sencillo, y en alguna ocasión juega con la ironía incluso; pese a que pueda parecer planteado como un documental de datos, sobrio y aséptico, han sabido darle un toque personal que, sin duda, lo hace mucho más entretenido.

El documental en un principio se centra en el cambio en la alimentación que ha habido en Occidente desde los años 60. De hecho, menciona estudios que revelan que en 2050 los países desarrollados comerán hasta 90 kg de carne por persona al año. En los últimos cincuenta años las pequeñas granjas familiares han ido desapareciendo y quebrando para dejar paso a enormes empresas cárnicas que cuentan con un ganado totalmente estabulado, que cuentan con el mínimo espacio y que se alimentan principalmente de piensos basados en soja y en maíz, en sustitución a la hierba, un cambio que trae consigo muchos más cambios de los que se creen, tanto en el medio ambiente como en nuestra salud. Estos problemas no se reducen al aumento generalizado de peso y al gran número de obesos que crece diariamente, sino que van más allá: el 18% de la selva amazónica ha sufrido las consecuencias, y también los propios animales son más propensos a coger enfermedades y epidemias (basta con pensar en los últimos años: vacas locas, gripe aviar, fiebre porcina…). Los animales han dejado de ser seres vivos para convertirse en un objeto más de la lista de la compra.

A pesar de que cuenta con imágenes bastante ilustrativas de las pésimas condiciones en las que tratan a algunos animales, lo cierto es que lo característico de este documental es utilizar imágenes más ligeras e incluso graciosas, incluso animaciones, para narrar la historia. No busca el impacto visual y tampoco se puede decir que se centre en señalar culpables, sino más bien cuenta con un tono positivo y optimista y anima al consumidor a tomar las riendas.