DIY: Balcón de papel y cartón

Virginia Villaplana

Al entrar en la tienda Terra, la dependienta me regaló una olorosa flor hecha con papel, alambre y otros materiales. Fue entonces cuando me llegó la inspiración y decidí hacer un cuadro que simulase un balcón con flores de papel.

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Para ello he utilizado:

  • El envase protector de cartón que incluyen en su caja algunos aparatos tecnológicos. En este caso, tenía esta forma:1-DSCF6159
  • Pinturas acrílicas y pinceles para decorar el cuadro.
  • Papel de periódico para los pétalos
  • Clips para los tallos de las flores
  • Recortes de una placa de poliespan (que venía junto a un pequeño electrodoméstico)
  • Tijeras y pegamento

¿CÓMO SE HACE?

  1. El primer paso es recortar con ayuda de tijeras o cúter la parte central de la caja que será de donde saldrán las flores, y tras ello, decorar la caja-ventana al gusto de cada cual.
  2. Se pinta un trozo de hoja de periódico de diferentes colores y se recorta con forma de pétalos. En el caso de la rosa, uno de los recortes será un rectángulo amplio que enrollaremos en forma de capullo, pegaremos uno de los extremos:1-DSCF6184-001
  3. En la rosa los pétalos se deben ir pegando y doblando alrededor del capullo hasta que tenga la forma adecuada. El papel de periódico facilitará esto, puesto que es muy maleable. Después se pega un pequeño trozo de poliespan que previamente hemos pintado de verde en la parte inferior de la flor, donde irá pinchado el clip-tallo. 1-DSCF6187
  4. Para la margarita, el poliespan simulará el polen de la flor, y será ahí donde irán pegados los pétalos y pinchado el clip-tallo.
  5. Para colocar las flores dentro del cuadro, pincharemos los clips de sus tallos en un trozo de poliespan que fijaremos con pegamento en la parte inferior de la caja, por dentro, de manera que quede invisible después.1-DSCF6198
  6. Finalmente, una vez colocadas las flores a nuestro gusto, pegaremos las dos partes que conforman la caja para que quede cerrada, y podemos también reutilizar el alambre sobrante de uno de los clips (en caso de que lo hayamos cortado para que los tallos tengan diferente altura) para pegarlo en la parte trasera de la caja de forma que sea posible colgarla después en la pared.

Además de como cuadro, puede usarse como un primaveral y original porta-fotos para decorar la mesilla de la habitación:

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Cristal y vidrio no son lo mismo

Sara Ramos

A la hora de reciclar es muy difícil saber qué tirar en el contenedor verde: es específico para el vidrio, por lo tanto otros elementos como la cerámica o el cristal han de quedarse fuera de éste. ¿Cristal? Si, efectivamente, es importante diferenciar el cristal del vidrio, pues a pesar de lo que puede parecer lo mismo, no lo es y, desgraciadamente, esto es algo que mucha gente no sabe.

En 2009 Ecovidrio lanzó una campaña cuyo eslogan rezaba “El cristal y el vidrio no son lo mismo”, con variantes con la porcelana, las bombillas y la cerámica. Quiso concienciar a los ciudadanos acerca de las diferencias entre estos tres materiales y el vidrio intentando utilizar el humor, pero sin mucho éxito, pues los ejemplos televisivos se basaban en casos concretos y, en algunas ocasiones, ridículos: “coja una bombilla, póngasela sobre en la cabeza, si se ve como un genio, es una bombilla; ahora coja un tarro, póngaselo sobre la cabeza, si se ve como un idiota con un tarro en la cabeza, es vidrio”, decía uno de ellos. Sin duda, su utilidad fue bastante limitada.

Botella de vidrio y copa de cristal. Fotografía de Gabriel Sanz. Algunos derechos reservados

Se suele decir que una de las diferencias radica en que el cristal se puede encontrar en la naturaleza y el vidrio no. Esto no es totalmente cierto, pues existen los llamados “vidrios naturales”, como la obsidiana o la fulgurita. Sus propiedades moleculares son diferentes y esto impide su catalogación como iguales; el vidrio está formado predominantemente por sílice, carbonato de sodio y caliza, mientras que el cristal contiene óxido de plomo. Tampoco se pueden fundir en los mismos hornos pues necesitan diferentes temperaturas.

Pero para diferenciar el vidrio y el cristal en los hogares la información anterior no ayuda demasiado. El vidrio que se puede encontrar en una casa suele ser de color verde, anaranjado o transparente y, generalizando, aquí se incluirían todos aquellos recipientes que sirviesen para guardar algo: botellas, tarros (como los de las conservas), frascos de colonia o cosméticos y desodorantes son los objetos más comunes hechos de vidrio. Todos estos se reciclarían en el contenedor verde.

Por su parte la vajilla, las ventanas y los espejos y las bombillas, los termómetros de mercurio, no están hechos únicamente de vidrio, sino de cristal u otros materiales y no han de depositarse en el iglú. Lo idóneo sería llevarlos a un punto limpio, algo esencial en el caso de las bombillas de bajo consumo y las fluorescentes o en aquellos elementos que puedan considerarse peligrosos –como grandes cristales puntiagudos -. La OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) informa acerca de qué puntos limpios hay en España y cuál es el más cercano a uno.

“El vidrio puede tener muchas vidas” (Ecovidrio) es, sin lugar a dudas, un eslogan con una gran verdad. No hay límite en la cantidad de veces que puede ser reciclado este material y es más económico tratar vidrio reciclado que nuevo (una cantidad de energía del 30% aproximadamente). Lo idóneo sería, a la hora de reciclar, separar no solo el vidrio del cristal, sino los diferentes tipos de vidrio, que normalmente está asociado a su color, los tres arriba mencionados. Aunque existen contenedores que permiten hacerlo así, lo cierto es que en España lo más común es que tenga una sola boquilla dónde se introducen todos para que luego, en la planta, se separen.

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Consejos para ahorrar más y contaminar menos

Sara Ramos

En la cocina:

Lo más básico es cerrar el grifo siempre que se pueda: si estás fregando y tienes que ir a coger un plato que está en el comedor no dejes la llave abierta; será beneficioso para ti y para tú bolsillo. Además, es recomendable que primero se enjabonen todos los platos y luego se aclaren, se pueden ahorrar hasta 115 litros en cada lavado. Repara cuanto antes las goteras y las fugas, un grifo que gotea desperdicia 30 litros de agua al día y, si lo hace continuamente puede llegar incluso a 700 litros al día.

Cuidado con los grifos que gotean. Imagen de Pablo Tenorio. Algunos derechos reservados.

Por otro lado, a pesar de lo que se suele pensar, el lavavajillas no siempre gasta más agua que fregar los platos a mano; eso sí, espera a que esté lleno para ponerlo en marcha. Lo mismo ocurre con la lavadora: ponla siempre que necesites, pero procura lavar con agua fría y llenando el tambor. Normalmente 30ºC son más que suficientes y así evitarás un gasto innecesario  de agua caliente, el ahorro es del 80% de la energía.

Bajo ningún concepto eches el aceite utilizado por el desagüe: un litro de aceito puede llegar a contaminar 1000 litros de agua y puede perjudicar tus tuberías: es mucho mejor que lo recicles en algún tipo de envase y lo tires a la basura.

Compra frutas y verduras de temporada, además de ser más baratas; además tendrán un mejor sabor y más vitaminas. Al no tener que recorrer grandes espacios para llegar hasta tu nevera la huella ecológica será mucho menor y, además, estarán más frescas. La OCU tiene un calendario de frutas y verduras para saber cuáles consumir en cada época del año.

Y, por obvio que pueda resultar, recicla.

En el cuarto de baño:

No te bañes, dúchate, y gasta hasta 15 veces menos agua.

Evita tirar desperdicios al váter: ahorrarás agua porque no usarás tanto la cisterna (cada vaciado de cisterna utiliza entre 4 y 10 litros) y, además, hay que tener en cuenta que no se deben tirar residuos por aquí, sino a la papelera. Últimamente todas las cisternas que se instalan tienen un mecanismo de doble descarga con dos pulsadores, uno de los cuales no la vacía entera; sin embargo, si tu baño no cuenta con ello, puedes introducir dentro de la cisterna una botella llena de agua (esto evitará que la cisterna se llene completamente y, lógicamente, se utilizaran menos litros cada vez que la vacíes).

Cuando te laves los dientes evitar tener el grifo abierto mientras te cepillas. Bastará con abrirlo para aclararte la boca.

En el salón y en la habitación:

Fíjate que la luz roja de stand-by del televisor se apague. Puede parecer una tontería pero esa luz también supone un gasto a fin de año. Y no sólo el televisor, sino que hay muchos más aparatos que tienen indicadores similares (consolas, regletas, reproductores de dvd…). Existen estudios que indican que el consumo del stand-by es el causante de entre el 5 y el 20% de la factura eléctrica. La OCU calcula tu consumo en stand-by aquí.

Apaga la luz. Imagen de Andrew Huff. Algunos derechos reservados.

Prescinde siempre que puedas de encender bombillas: aprovecha la luz que entra por las ventanas mientras sea posible y, cuando haya anochecido piensa que muchas veces es suficiente con encender una lamparita de mesilla o un flexo, que consumen menos electricidad.

También debes apagarla siempre que puedas: si sales de la habitación, aunque sea durante un par de minutos, no la dejes encendida, a fin de mes lo notarás (no obstante has de conocer qué tipo de bombillas tienes, pues algunas gastan más al encenderse que manteniéndose encendidas).

Ahorra papel: no tires una hoja en la que hayas escrito un memorandum, puede servir para apuntar muchos más, para hacer cuentas o para que un niño pequeño dibuje. Ten en cuenta que ahora casi todas las compañías ofrecen la posibilidad de enviar las facturas por correo electrónico, evitando así un consumo de papel innecesario y, además, la mayoría de ellas suele ofrecer un aliciente para que te animes (como un descuento en la factura o algún tipo de regalo).

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DIY: Collar con lana de fieltro

Virginia Villaplana

El primer material textil creado por el hombre es el fieltro. Mucho antes de que se aprendiese a tejer o hilar, en la Prehistoria ya se utilizaba la lana de oveja enredada o enfieltrada.

Lana de fieltro. |Foto por: Virginia Villaplana |Todos los derechos reservados

Lana de fieltro. |Foto por: Virginia Villaplana |Todos los derechos reservados

La lana de fieltro es un material muy maleable que se vende teñida de los más diversos colores y con el que se pueden crear desde bisutería hasta muñecos o adornos con una sola técnica. Aunque este material no está presente en todas las mercerías, sí se puede encontrar fácilmente en tiendas de manualidades o en grandes mercerías como los Almacenes de Pontejos  en el centro de Madrid. Además, para llevar a cabo esta técnica se necesita:

  • Una aguja de enfieltrar lana: disponible también en tiendas como Pontejos.
  • Una superficie de trabajo que se pueda agujerear: yo como de costumbre, reutilicé una plancha de poliespan que encontré en la caja de un electrodoméstico.
  • Un dedal: Es recomendable para evitar pinchazos con esta aguja que, aunque parece inofensiva, tiene una punta un poco peligrosa.
  • Un cordón de cuero.
  • Materiales necesarios |Foto por: Virginia Villaplana

    Materiales necesarios |Foto por: Virginia Villaplana

Hoy en Eco² vamos a utilizar esta técnica natural para crear un collar de bolitas de fieltro artesanal al gusto de cada uno. Dejamos el tutorial para enseñaros cómo lo hemos hecho:

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¡Esperamos que os haya gustado!

7 consejos para cultivar tu propio huerto en casa

Virginia Villaplana

Cultivar un huerto en casa es una práctica tradicional, pero desde que la urbanización popularizó la vida en las grandes ciudades, el cultivo individual se quedó solamente en parcelas o grandes fincas. Sin embargo,  el cultivo a pequeña escala se ha vuelto a poner de moda  como una afición que proviene de Australia y EEUU, y que recientemente ha visto acogida en España tanto en la creación de pequeños huertos urbanos en vecindarios y colegios como en el cultivo de verduras, frutas y hortalizas en mesas de cultivo, jardines y terrazas.

Micro huerto en casa. | Foto por: Tomás García|Algunos derechos reservados

El auto cultivo ecológico como modo de producción de alimentos supone numerosas ventajas, entre las que destaca la posibilidad de ejercer un control sobre lo que comemos, de manera que así se evitan pesticidas y otros químicos asociados con efectos nocivos sobre la salud de las personas como alergias, infertilidad o cáncer.  Además, los nutrientes que aportan los alimentos cultivados de forma natural son mucho mayores que los que puede proporcionar cualquier alimento de un supermercado, y sobre todo, son más sabrosos.

De ahí que las iniciativas por cultivar en casa sean cada vez mayores. Para empezar a producir alimentos propios de manera ecológica, te damos unos cuantos consejos:

1. Luz: Hay que tener en cuenta que el sol es una necesidad básica de cualquier planta, por lo que la mejor opción será buscar una zona sur-suroeste con al menos 8 horas diarias de luz para obtener productos de calidad. Algunas hortalizas que agradecen en invierno el sol directo, suelen secarse sin embargo con el sol directo del verano, por lo que jugar con la colocación durante estos meses nos ayudará a crear sombras para proteger a las más sensibles.

2. Nutrientes: Para ayudar a un mejor crecimiento, es muy útil abonar las macetas, mesas de cultivo o terrenos plantados con sustratos orgánicos, y se recomienda que éstos sean ligeros para que retengan el agua y los nutrientes.

3. Contra los  insectos: Aunque es inevitable que aparezcan algunos insectos, la prevención contra plagas puede conseguirse mediante el cultivo conjunto de hortalizas y flores o plantas aromáticas, ya que los insectos se ven atraídos por el polen de éstas.

4. Varias especies: Para conseguir un buen desarrollo del huerto, se aconseja cultivar varias especies a la vez que se den apoyo. Se recomienda empezar con: cebollas, espinacas, ajos, rábanos y lechuga junto a flores o plantas aromáticas.

5. Cantidades: Es preferible cultivar una cantidad reducida de cada especie, en función al consumo que le vayamos a dar,pues de esta forma evitamos que se echen a perder. La adecuación a las necesidades familiares es la mayor ventaja del cultivo en casa.

6. Espacio:  Tampoco es bueno sobrecargar. Cada planta debe disponer de suficiente espacio para obtener nutrientes de la tierra, agua, luz y así poder crecer adecuadamente. Es recomendable conocer antes el espacio que va a necesitar cada especie y colocar las plantas de menor crecimiento delante de las altas, para aprovechar mejor las horas de sol.

7. Agua: No todas las hortalizas necesitan la misma cantidad de agua. Por ello, es muy útil colocarlas de manera que coincidan en un mismo espacio las que tienen necesidades de cultivo similares, lo que nos facilitará el trabajo y nos evitará problemas (especialmente de hongos en las que necesitan menos riego).

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Fresas ecológicas de huerto urbano en Valencia|Foto por: Centro de Jardinería Tot en U |Algunos derechos reservados