La India se convierte en el primer país en prohibir las importaciones del “foie gras”

Attua Alegre Paiz

Cada año se produce aproximadamente un total de 25.700 toneladas de “foie gras” –en 2011 la producción mundial fue de 25.653 toneladas entre ocas y patos – de las cuales un 90% es consumida entre Europa y Estados Unidos; solo en España se consumen alrededor de  4.200 toneladas de foie gras anualmente – somos el segundo consumidor detrás de Francia-.  Para la producción de este gourmet se provoca una enfermedad en los hígados de aves palmípedas (patos y ocas generalmente) conocida como esteatosis hepática, que consiste en un deterioro de las células que forman los tejidos del hígado debido a la alta acumulación de grasa en el órgano, aumentando hasta diez veces su tamaño natural.  Para conseguir el preciado “foie gras”, tradicionalmente se sobrealimenta de manera forzada (embuchado) a los patos y ocas que se crían en jaulas individuales hasta su matanza a los 4 meses de edad –en libertad pueden llegar a vivir entre 10 y 15 años-.

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Imagen de Igualdad Animal

Esta práctica ha sido denunciada por numerosas asociaciones ecologistas y defensoras de los animales. En 2012, la organización Igualdad Animal presentó un informe que reflejaba las malas prácticas que se acometen en las industrias francesas y españolas, así como el daño a estos animales que implica la producción del foie gras. De este informe se destacaba las condiciones de estrés y depresión que sufrían las aves, el maltrato que realizaban los operarios de las granjas a los animales, las malas condiciones de las jaulas (más pequeñas de lo normalizado), los efectos perjudiciales del embuchado de los animales, la falta de atención veterinaria y las malas condiciones higiénicas entre otros factores.

Por estas y otras muchas razones recogidas en este y otros informes, el Gobierno Indio ha prohibido en los últimos días las importaciones de foie gras procedentes de patos u ocas sobrealimentados.  De esta forma, el país asiático se convierte en el primer estado en promocionar una medida con estas restricciones, sumándose a otras políticas impulsadas en algunos países occidentales. Existen actualmente 17 países que han aprobado leyes para eliminar la producción pero manteniendo la importanción: Argentina, Austria, Dinamarca, República Checa, Finlandia, Israel, Turquía, Alemania, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Noruega, Polonia, Suecia, Suiza, Países Bajos y Reino Unido. Por otro lado,en 2012, el estado de California (Estados Unidos) decretó una ley que prohíbe la venta de este producto en tiendas y restaurantes.

Sin embargo, la producción del foie gras no tiene porqué estar sujeta a estas malas prácticas para la vida de estas aves. Existen otras técnicas de engorde que logran aumentar considerablemente el tamaño de los hígados sin forzar a los animales a engullir cantidades abrumantes de alimentos y grasas. En 2006, la empresa extremeña La Patería de Sousa consiguió un premio gastronómico en Francia por su foie gras elaborado con aves criadas durante un año en libertad sin tener que recurrir al embuchado.

El productor extremeño explicó entonces que su secreto consistía en “estar atento al curso de la naturaleza”. Tanto los patos como las ocas son animales migratorios. Cuando su instinto les indica que deben preparar el viaje, se alimentan con una gran reserva de calorías, con el fin de acumular la suficiente energía para emprender un largo periplo que les llevará a miles de kilómetros de distancia en busca de nuevas fuentes de alimentos. Durante este periodo las aves que habitan en la dehesa extremeña ingieren gran cantidad de bellotas, a consecuencia de ello, el hígado de los animales (y otras partes de su cuerpo) multiplican su peso. Las aves de Sousa son capturadas y sacrificadas en este momento, no permitiendo su peregrinación.

 

 

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Los buitres españoles podrían desaparecer si el Gobierno no revoca la aprobación del fármaco Diclofenaco

Attua Alegre Paiz

Los cielos españoles son sobrevolados por el 95% de la población europea de buitres salvajes. Estas aves carroñeras, entre las que se encuentra los buitres leonados, los buitres negros, los alimoches y los quebrantahuesos españoles, corren el grave riesgo de desaparecer en muy poco tiempo si el Gobierno español no revoca la aprobación del Diclofenaco, un medicamento veterinario que se utiliza para evitar el dolor en el ganado.

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Buitre Leonado. Imagen de Carlos Delgado. Algunos derechos reservados

Un grupo de investigadores y especialistas en conservación han denunciado los trágicos efectos que tendría la introducción de este medicamento en la revista especializada Conservation Biology. Entre otras justificaciones para pedir la anulación del diclofenaco se encuentra el horroroso antecedente en la India, donde la introducción de este medicamente acabó prácticamente con la población total de buitres de este país. Además de la catástrofe medioambiental de graves dimensiones, la desaparición de estas aves ha tenido un desastroso impacto social: proliferación de ratas y perros, repunte de los casos de rabia en humanos, o gastos millonarios en la gestión de los residuos.

Los buitres ingieren el medicamento al carroñear reses muertes que fueron tratadas con Diclofenaco. Sus organismos son extremadamente sensibles a sus efectos, y sufren un fallo renal agudo que termina extinguiéndolos. Por lo tanto, estas aves carroñeras se encuentran en estos momentos en una situación alarmante de peligro de extinción. En 2011 el Gobierno permitió que se carroñeara en los muladares donde se abandonaban los cadáveres de las reses –principal fuente de alimentación de estas aves-. Sin embargo, esta medida sumada con la autorización del Diclofenaco en 2013, se convierten en el verdadera bomba de destrucción masiva para los buitres.

Según los investigadores que han firmado la carta de denuncia, el riesgo es sumamente alto porque no hace falta que el uso de este medicamente sea masivo para que sus consecuencias sean inmensamente trágicas. Según el estudio que clarificó la muerte de las aves carroñeras en la India, con menos de un 1% de cadáveres de reses tratadas con Diclofenaco, se podía exterminar a toda la población de buitres. Esta espeluznante cifra se explica porque, además de la enorme sensibilidad de estas aves al Diclofenaco, hay que prestar atención a que de un solo cadáver se alimentan decenas de buitres. Por otro lado, los efectos serían mucho más devastadores y veloces si afectaran a la población reproductora de estas aves.

Sin embargo, todavía estamos a tiempo de evitar la desaparición de los buitres en nuestros cielos. Hasta ahora, no se conoce ningún caso de muerte por esta causa entre las aves carroñeras de pueblan nuestro territorio. No obstante, la distribución del medicamento ha sido demasiado reciente como para que sus efectos comiencen a surtir efecto.  Por lo tanto, el tiempo disponible para evitar la tragedia es justo. De ahí la alerta y petición de retirada del Diclofenaco que estos especialistas han hecho llegar al Gobierno español. Además, explican en el texto que existen otros medicamentos antiinflamatorios como el Ibuprofeno o el Meloxicam (el sustitutivo del Diclofenaco en la India), que pueden usarse en lugar del perjudicial Diclofenaco.

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Buitres Leonados alimentándose. Imagen de Mario Modesto Mata. Algunos derechos reservados

No existe razón para que el Gobierno no decline la introducción del Diclofenaco en el mercado. Además de las evidencias que arroja el caso de la India, del documento presentado por asociaciones de ecologistas y especialistas, y las enormes consecuencias que tendría la desaparición de estas aves, la empresa productora de este fármaco, Fatro Ibérica, publicó en su Web y en su página de Facebook un comunicado en el que admitía textualmente el “riesgo por consumo de Diclofenaco en cadáveres para los buitres”. Sin embargo, ante la enorme avalancha de críticas que recibieron, terminaron retirando las publicaciones.

La protección de estas aves es sumamente importante para mantener la biodiversidad de nuestros ecosistemas y su correcto funcionamiento. Según SEO/BirdLife, solo en España, los buitres consumen anualmente unas 10.000 toneladas de carroñas evitando el gasto económico de decenas de millones de euros en combustibles para la recogida, transporte e incineración de los cadáveres y la liberación de 193.000 toneladas de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera.

Si no se evita el uso del Diclofenaco se habrá desperdiciado la enorme inversión económica y humana, tanto de España como de Europa, en la recuperación de estas especies. De hecho, España ha sido un donante de ejemplares fundamental para la reintroducción de estas aves en varios países europeos donde habían desaparecido. Hay que recordar nuevamente que España cuenta con el 95% de la población de buitres en Europa, y en algunos casos, alberga especies que no se encuentran en ningún otro territorio. En concreto, la proporción de estas aves en España con respecto Europa es la siguiente para cada especie: el 94% de la población de buitre leonado, el 98% de la de buitre negro, el 82% de la de alimoches y el 66% de la de quebrantahuesos.

 

La población de la golondrina común en España disminuye un 30% en 10 años

Attua Alegre Paiz

“Volverán las oscuras golondrinas

en tu balcón sus nidos a colgar,

y otra vez con el ala a sus cristales,

jugando llamarán;

 

pero aquellas que el vuelo refrenaban

tu hermosura y mi dicha al contemplar;

aquellas que aprendieron nuestros nombres,

esas… ¡no volverán! […]”

Fragmento de “Volverán las oscuras golondrinas” de Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870)

Posiblemente, si el poeta Sevillano naciera dentro un par de años no podría conocer el amor rodeado de tantas golondrinas como las que había a finales de la España colonial. La Sociedad Española de Ornitología, SEO/BirdLife, ha nombrado a la golondrina común (Hirunda rustica) como ave del año 2014. El motivo de esta mención especial, a una de las aves más representativas de nuestra cultura popular, se debe a la pérdida de un 30% de su población en nuestro territorio (unas 10 millones de estas aves) en los últimos 10 años.  Las principales causas de este descenso drástico se deben al uso de insecticidas y a la pérdida de zonas que permiten el anidamiento.

De hecho, de acuerdo con los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la golondrina en España podría entrar dentro de la categoría de amenaza vulnerable. No solo destaca el descenso de aproximadamente el 30% en la última década, sino que existe un riesgo claro de que al menos el 10% se extinga dentro del próximo siglo. Para hacernos una idea, la golondrina en España pasa a compartir una categoría de amenaza muy similar a la que ya poseen la cigüeña negra o el buitre negro, las cuales forman parte del Libro Rojo de las Aves de España.

La reducción de su población se debe a la caída de las cifras de reproducción. SEO/BirdLife ha explicado que el uso de insecticidas y otros compuestos químicos han mermado su potencial reproductor al mismo tiempo que han limitado el principal sustento de su alimentación: los insectos. Por otro lado, un detonante importante ha sido el despoblamiento rural que ha fomentado la destrucción y abandono de sus zonas de anidamiento y cría. Sin embargo, la destrucción humana de sus nidos así como la falta de barro (material principal en la fabricación de sus nidos) han agravado esta escasez de zonas de cría.

No obstante, las cifras son mucho más preocupantes en el resto de Europa, donde incluso han desaparecido por completo en algunas zonas. Según datos del European Bird Census Council (EBCC), el descenso en toda Europa fue del 35% entre 1990 y 2011. Además del peligro al que se ve expuesta la supervivencia de esta especie en el futuro, la pérdida de población de las golondrinas también afecta a la actividad agrícola, ya que son fundamentales en el control natural de insectos dentro de los cultivos. Tal y como indican SEO/BirdLife en su página web, “un campo sin golondrinas es un lugar menos sano para las personas”.

Además de concienciar a nuestros conocidos y animarles a proteger los nidos de las golondrinas, podemos ayudar a la conservación y recuperación de su población a través de algunas de las siguientes acciones: conservar los nidos existentes pues son reutilizados y restaurados por las golondrinas cada año; mantener estructuras salientes como aleros o voladizos en las edificaciones; colocar nidales artificiales en sustitución de los que retiramos o para impulsar zonas de anidamiento; fomentar la creación de pequeños barrizales en parques y zonas hábiles para facilitar la construcción natural de nidos; intentar evitar la construcción en edificios y viviendas durante los meses de primavera y verano; finalmente, y como no podría ser de otra manera, denunciar las acciones que pongan en peligro el anidamiento y supervivencia de estas aves.

La escasez del agua es uno de los principales problemas a los que se enfrentará la humanidad

Attua Alegre Paiz

Foto extraída de africasti.com. Algunos derechos reservados.

Foto extraída de africasti.com. Algunos derechos reservados.

Nuestro planeta está compuesto por un 2,5% de agua. Sin embargo, desde el espacio se aprecia que el 75% de la superficie está cubierta por esta sustancia química formada por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno; por esta razón, se ha dicho que el verdadero nombre de La Tierra debería ser “El Planeta Azul”. No obstante, aunque pueda parecer que no existen problemas de agotamiento de este recurso, la realidad es que solo un 2,5% de toda el agua del planeta es dulce o consumible, y de este porcentaje las tres cuartas partes se encuentran en glaciares y altas montañas. Por lo tanto, el agua, recurso imprescindible para la vida de los seres vivos – incluido el ser humano – es un bien muy valioso y escaso.

Aproximadamente el 65% del cuerpo de una persona adulta es agua, por lo que necesitamos consumir diariamente un promedio de dos litros de este líquido para regenerar nuestro organismo. De hecho, para mantenernos con vida no podemos permanecer más de cinco días sin beber agua. Actualmente, en las sociedades más desarrolladas los ciudadanos perciben con naturalidad su acceso ilimitado a este recurso; de hecho, no podría ser de otra forma, ya que llenamos piscinas, disfrutamos de fuentes, nos duchamos diariamente y utilizamos el agua en nuestra alimentación todos los días. ¿Acaso podría pensar alguien que el agua es un recurso escaso cuando observa enormes pasillos en los supermercados repletos de botellas de agua mineral, refrescos, gaseosas, cervezas…?

Lamentablemente la realidad es bien distinta. De las 7.000 millones de personas que poblamos el planeta, alrededor de 2.400 millones no tienen acceso a una fuente de agua potable; es decir, el 34,3% de la población global. Una situación, que según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) empeorará gravemente en los próximos diez años, estimando que en el 2025 dos terceras partes de la población vivan en estrés hídrico – esta situación se produce cuando el consumo anual de una persona al año está por debajo de los  1.700 m3; actualmente existen alrededor de 1.600 millones de personas con estas tasas de consumo -. Además, de los 700 millones de ciudadanos que actualmente sufren escasez de agua (menos de 1.000 m3 de agua por persona al año), se pasará a la terrorífica cifra de 1.800 millones de personas con escasez total de agua (lo que supone un consumo anual por persona inferior a los 500m3).

Mientras tanto, la sobrexplotación de este recurso está vaciando acuíferos a un ritmo superior al de regeneración, se han contaminado lagos, ríos y océanos, llegando a formas verdaderas islas de residuos plásticos en mitad del Pacífico, y su empleo en la agricultura y la industria es fundamental. De hecho, de los 374 km3 de agua que se consumen anualmente en Europa, 204 km(el 54,55%) es empleado por la industria, 109 km3 (el 29,14%) por la agricultura, y 61 km3 (el 16,31%) responde a la demanda doméstica según datos del Parlamento Europeo. Por lo tanto, no es sorprendente que este año las Naciones Unidas hayan enfocado la onceava edición del Día Mundial del Agua en el tema “Agua y Energía”, ya que la industria en general, y especialmente la energética, precisan de este recurso. Ya sea en la producción de energía hidroeléctrica, nuclear o térmica, el agua es un recurso esencial. Como curiosidad, cabe señalar que el 8% de la energía generada es utilizada para bombear, tratar y transportar este recurso.

La mejor evidencia de este consumo descomunal del agua se puede encontrar al comparar la evolución de la demografía mundial y el consumo de este bien durante el último siglo. Mientras que la población se ha multiplicado por cuatro desde principios del siglo XX, la extracción de agua lo ha hecho por seis; lo cual  ha puesto en detrimento su calidad y ha favorecido el surgimiento de incontables conflictos sociales y bélicos en torno a la posesión de este recurso. Así pues, el conflicto palestino-israelita no se podría entender sin considerar la fijación de Israel por dominar los acuíferos localizados en suelo palestino. Pues bien, no sería de extrañar que el próximo gran conflicto militar al que se expusiera la humanidad fuese el control del agua potable. En 2008, un cortometraje del director madrileño Eduardo Chapero-Jackson, “The End”, retrató en un futuro cercano los estragos civiles que la sequía y la escasez del agua habían traído a la sociedad estadounidense. Una situación que no cuesta imaginar fuera de la ficción.

En España, la crisis ha dificultado el acceso a agua potable a una parte considerable de la población. La subida desigual de su precio en las distintas provincias, así como la privatización de su abastecimiento en un 57% de todo el sistema de reparto de aguas, ha provocado un aumento del 30% en cortes de suministros en 2013 con respecto a la media de los tres años anteriores. En total se tramitaron 500.000 avisos de cortes de suministros de los que 300.000 se hicieron efectivos – estas cifras dadas por la Asociación Española de Operadores Públicos de Abastecimiento y Saneamiento (Aeopas) es aproximada al no existir un organismo regulador – una situación conocida como desahucio hídrico. Por otro lado, en Argentina se está viviendo desde hace varios meses una de las peores sequías del último siglo. Cosechas enteras han quedado destrozadas al norte del país, y se ha limitado y dificultado el consumo de agua para gran parte de la población. Concretamente, existen aproximadamente 1.700.000 personas que no tienen acceso a agua ni en calidad ni en cantidad.

No sería de extrañar que surgiesen grandes e importantes movimientos ciudadanos en defensa del adecuado reparto y gestión del agua. Aunque dada la evolución histórica de la humanidad, vamos directos hacia una situación parecida al relato de Chapero-Jackson. No obstante, también existen razones para el optimismo. La ciencia se está esforzando en producir eficientes sistemas de filtrado y potabilización del agua, e incluso de producción como os contábamos la semana pasada en este artículo; se están impulsando medidas ecologistas para evitar la contaminación de las aguas con severos castigos a los que comentan estos delitos; y la conciencia de los ciudadanos cada vez es mayor, lo que está favoreciendo un consumo más racional tanto en los hogares, como en los campos, o en las propias industrias. Por lo tanto, como ciudadanos tenemos la responsabilidad de aplicar esta concienciación día a día para intentar evitar que este trágico pronóstico de futuro se cumpla. Con suerte, incluso, quizá de aquí a unos años, la humanidad pueda estar orgullosa de haber conseguido mejorar la situación; es obligatorio.

Cortometraje “The End” (2008), de Eduardo Chapero-Jackson

 

Existen seis depósitos de explosivos caducados en aguas españolas

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El gabinete del Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada, Jaime Muñoz-Delgado, confirmó a  Manuel Ansede, compañero de Materia, que hasta el 1 de enero de 1995 las Fuerzas Armadas españolas estuvieron arrojando toneladas de explosivos caducados en seis vertedores submarinos repartidos por las aguas españolas.

“Foto de ___. Todos/Algunos derechos reservados”

“Foto de Materia. Algunos derechos reservados”

Estos vertedores, denominados oficialmente como “Zonas  de lanzamiento de cargas de profundidad y vertedero de explosivos” quedaron en el olvido después de que España se comprometiese a cumplir, junto a otros 86 países, el Convenio de Londres que pretende reducir la contaminación de los mares. Sin embargo, no existe información acerca de la cantidad y la naturaleza de la munición que almacenan estos depósitos; de hecho, el gabinete del almirante general solo concreta que se trata de munición convencional principalmente, la gran parte de ella depositada tras la II Guerra Mundial; es decir, minas, granadas, munición ligera… Ninguna institución española se ha encargado de retirar de las aguas los residuos, lo que supone un peligro medioambiental para la fauna y flora de nuestros mares en esos puntos.

Además del evidente daño que supone para los ecosistemas por exponer al medio metales pesados (plomo, antimonio, zinc, cobre), materiales explosivos y compuestos químicos, los obuses, minas y granadas también ponen en peligro la vida de la población que puede verse afectada por el desplazamiento de este armamento a las costas. Sin embargo, son los pescadores de las zonas los que podrían verse gravemente afectados al sufrir las explosiones de estos artefactos al atraparlos con sus redes. En concreto, las costas que se ven afectadas por albergar estos seis depósitos son: el Mediterráneo, que alberga dos puntos, el M-134 a cuatro millas de Cartagena y el M-135, cerca de las Islas Columbretes (entre Baleares y Castellón); por otro lado, el resto de contenedores se encuentran en el Atlántico, el E-133 a siete millas de Cádiz y el E-132 a 30 millas de esta ciudad; el C-136 se localiza a 13,5 millas del faro de la Isleta, en Gran Canaria, y el F-130 a 21 millas de Ferrol.

El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente también desconoce lo que se encuentra en el interior de estos depósitos. Sin embargo, de momento no se han tomado medidas al respecto, pese a que el Convenio sobre la protección del medio marino del Atlántico Nordeste – también conocido como Convenido OSPAR – haya alertado sobre el riesgo de contaminación en la zona. No obstante, el propio convenio explica que el daño ecológico es menor en los depósitos localizados en el fondo marino que los que se encuentran en tierra firme. El principal motivo por el cual no se han retirado estos deshechos militares corresponde al grave riesgo en las operaciones de limpieza al poder dañar al personal encargado y/o a los ecosistemas. Por lo tanto, lo más posible es que esas antiguas municiones continúen amenazando al fondo marino y a las poblaciones hasta que se desintegren de forma natural.