“La exposición a pesticidas se asocia con mayor riesgo de Parkinson”

Melania Monzón

Se trata de un asunto de interés público cuando piden al Gobierno central que reduzca el uso de pesticidas en un 30%. En nuestro país se utilizan cada año más de 40.000 toneladas de principio activo. Esto supone un gasto de 600 millones de euros al año. Este uso masivo provoca, según Alfredo Suárez y Carlos de Prada, director de la Fundación Vivo Sano y presidente de Fodesam (Fondo para la Defensa de la Salud Ambiental) respectivamente, que muchas aguas superficiales y subterráneas españolas estén contaminadas. Un informe realizado por investigadores de la Universidad de Valencia y la Universidad Politécnica de Valencia lo volvieron a confirmar en un estudio realizado en febrero donde se detectaron 23 tipos de pesticidas diferentes -y algunos incluso prohibidos– en varios tramos del río Júcar.

La Fundación Vivo Sano y Fodesam piden al gobierno las siguientes modificaciones ambientales:

–          Reducir el uso de pesticidas en un 30% para el 2020

–          Fomentar la agricultura ecológica

–          Hacer gestión integrada de plagas

–          Mejorar los criterios toxicológicos de los pesticidas

–          Monitorizar la presencia de sustancias en el medio ambiente y los seres humanos

El Gobierno español aprobó un decreto en 2012 para implantar la directiva que ya en 2009 la Unión Europea había adjunto con respecto a este tema. “El problema es que no hay un objetivo fijado para reducir un porcentaje determinado” afirmó el presidente de Fodesam. Es por ello por lo que estas instituciones han decidido tomar la palabra ya que, “así como otros países, hay planes concretos para reducir el consumo de pesticidas, por ejemplo, Dinamarca pretende bajar su so un 40% entre 2011 y 2015. Y no es algo nuevo para ellos, si en 1985 ese país utilizaba 7.000 toneladas de principio activo, en 2003 habían bajado a 3.000. Holanda también ha hecho una importante reducción, sobre todo en fungicidas y herbicidas”, señalaba de Prada.

Uno de los puntos a destacar por estos expertos en cuanto a estrategias a seguir para llegar a una reducción viable es el fomento de la agricultura ecológica. “España tiene dos millones de hectáreas de agricultura ecológica, esto supone que es el país europeo con mayor superficie dedicada a este sistema de cultivos. Sin embargo, si nos fijamos en el porcentaje que supone con respecto al área total de cultivos, solo se dedica un 5’8% de ellos a esta agricultura lo que hace que estemos en el puesto número 15 en Europa, por detrás de países como Italia, Austria, Suecia, Estonia…”, continuaba explicando de Prada.

El beneficio que se conseguiría con este tipo de estrategias es, por una parte, la reducción en el uso de pesticidas y, además, supondría una salida para nuestra agricultura, según afirman los expertos, pues se darían productos de calidad valorados en otros países. Del mismo modo sería posible la prevención de enfermedades derivadas del consumo de alimentos contaminantes. “Cada vez hay más evidencias científicas que relacionan estas sustancias con problemas en la salud. Por ejemplo, la Agencia de Seguridad Alimentaria francesa publicaba recientemente una revisión de estudios científicos sobre cómo la exposición a pesticidas se asocia con mayor riesgo de Parkinson“. declaró también de Prada en la rueda de prensa. Esta iniciativa de corto-medio plazo -de aquí a 2015- cuenta con el apoyo de entidades nacionales e internacionales como Greenpeace, Ecologistas en Acción, la Sociedad Española de Agricultura ecológica, entre otras.

 

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A menos abejas, más crisis alimentaria

Laura Sáez

El colapso de las colonias de abejas es una realidad desde 2006, cuando empezaron a desaparecer de forma masiva. Las consecuencias de este drástico descenso de su población a escala mundial sería una crisis alimentaria global. Esto se debe a que casi un tercio de la producción agrícola depende de la polinización, principalmente de las abejas.

El impacto de la crisis de las abejas repercute en el Índice de Precios de las Naciones Unidas, que en 2011 alcanzó su máximo histórico. Parece que Albert Einstein no estaba lejos de la verdad cuando afirmó que, sin las abejas, al ser humano le quedarían cuatro años de vida.

De momento se desconocen los motivos de su acelerada desaparición, y no se puede establecer que se deba a un único factor. Algunos apicultores lo atribuyen a la radiación de algunos dispositivos electrónicos, como los móviles, mientras que otros apuntan a los pesticidas, que al ser ingeridos por las abejas las desorientan, incapacitándolas para volver a la colmena.

Los científicos estadounidenses determinaron que el 2012 fue el peor año de la historia de la apicultura, dado que perdieron el 50% de la población de sus abejas, cuando lo habitual es que en invierno pierdan entre un 5% y un 10%.

En el caso de España, la Asociación de Apicultores Salmantinos impulsó el pasado año 2012 una investigación pionera para descubrir las causas de su mortandad. El proyecto consiste en implantar doscientos microchips a las abejas recién nacidas, que posteriormente vuelven a ser introducidas en sus colmenas. En ellas se han instalado lectores que analizan cuándo sale cada abeja y cuando vuelve, y, en caso de que no vuelva, se investigarán las causas de la muerte (factores ambientales, de alimentación…)

Desde que la Comisión para el Control de la seguridad Alimentaria de la Unión Europea (EFSA, por sus siglas en inglés) confirmó que un estudio revelaba que la muerte masiva podía deberse a un tipo de fertilizante llamado neonicotinoides. Se han tomado medidas y ya está prohibido en Francia, Italia y Alemania, en donde se ha observado un recuperación de la población.